El laboratorio del hospital tampoco puede asumir más carga de trabajo

AROUSA

A los trabajadores aún no se les informó oficialmente de que tendrán que asumir las pruebas de embarazos

27 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El personal del laboratorio de análisis clínicos del Hospital do Salnés todavía no sabe oficialmente si tendrá que asumir las pruebas de las mujeres embarazadas una vez que cierre la Casa do Mar. En una reunión con el gerente del centro únicamente se les dijo que la decisión todavía no estaba tomada. En todo caso, ya avanzan que, como ocurre con el centro de San Roque, tampoco el edificio de Rubiáns es el lugar adecuado para ampliar servicios, porque ya está colapsado con la actividad propia.

El laboratorio del hospital se construyó en su día acorde con las dimensiones que tenía el centro y se adecuó a una actividad que nada tiene que ver con la que genera ahora mismo el centro. Dispone tan solo de 80 metros cuadrados, e inicialmente tenía cuatro trabajadores. Y si bien es cierto que la plantilla se amplió, el espacio sigue siendo el mismo. En un principio iban a hacer las pruebas de urgencias y consultas, pero posteriormente asumieron también las preoperatorias. «Nos dicen que tener a mayores dos embarazadas al día tampoco es tanto, pero lo es porque ya en la actualidad no damos abasto», asegura el personal.

Y es una situación que va a empeorar en el futuro con la apertura de la tercera planta, lo que implica más camas, más enfermos y más análisis. «Es un hospital muy pequeño que asume una carga de trabajo que no se corresponde con sus dimensiones», indican.

Bajas en San Roque

La situación no es mejor en el ambulatorio de San Roque, donde esta semana, además, se están dando retrasos de hasta hora y media en las consultas, ya que hay, al menos, cuatro enfermeras de baja cuyas ausencias no han sido cubiertas. Todo ello se complica con la gripe A, por la afluencia de personas que acuden para ponerse la vacuna.

A todo ello se suma, como casi siempre, la falta de profesionales en las listas de espera para cubrir las vacantes. Sigue ocurriendo en pediatría. Es un problema que suele afectar a los centros de salud, pero que en esta ocasión está complicando también la asistencia sanitaria en el hospital. El fallecimiento de uno de los especialistas infantiles dejó el puesto vacante, ya que no hay médicos para cubrir la baja. Y así, los fines de semana tan solo hay un pediatra de guardia domiciliaria, un sistema que en la práctica resulta poco operativo porque es tal la afluencia de menores al servicio de urgencias que al final el médico se ve obligado a permanecer casi toda la jornada en el centro hospitalario.