El 80% de la plantilla cambadesa trabajó aquella noche frente al 25% de la vilagarciana, que suma 43 personas
21 ago 2009 . Actualizado a las 10:44 h.Todo indica que si existe alguna noche que justifique un amplio despliegue policial en Vilagarcía, ese momento es sin duda la víspera de la Festa da Auga. Pese a ello, solo dos patrullas fueron activadas este año en la capital arousana entre las once de aquella noche y las cinco de la mañana siguientes, a las que se sumaron tres parejas de la Policía Nacional. El Concello sostiene que el operativo se consensuó con la Comisaría vilagarciana y que respondió a todos los condicionantes de una madrugada que batió récords de asistencia. Pese a ello, su dimensión apenas puede compararse a la que ayuntamientos del mismo entorno, pero menor entidad poblacional, dedican a sus grandes veladas festivas. En Cambados, sin ir más lejos, patrullaron la madrugada del Albariño el triple de agentes que en Vilagarcía la noche del Auga.
De acuerdo con el dispositivo puesto en marcha en la villa natal de Ramón Cabanillas, en todo momento hubo cuatro patrullas (ocho agentes, por lo tanto) en las calles. Que, además, se vieron reforzadas hasta las cuatro de la mañana por dos parejas más, que prolongaron el turno de tarde hasta aquella hora. Es decir, doce policías locales para garantizar la seguridad y controlar el tráfico en un período en el que Vilagarcía dispuso únicamente de cuatro.
Varios factores hacen más sorprendente, si cabe, la escasa potencia del operativo puesto en marcha en la capital arousana en comparación con lo ocurrido en territorio cambadés. Mientras en esta última plaza la inmensa mayoría del cuerpo municipal (doce agentes de un total de quince, el 80%) trabajaron antes o después en la víspera del Albariño, en el caso del Auga solo lo hicieron el 25% de los policías vilagarcianos (once, distribuidos en diferentes tramos horarios, de un total de 43).
Este dato conduce, inmediatamente, a una tercera constatación: la enorme diferencia que existe entre las plantillas de uno y otro municipio, ya que el número de agentes que componen la de Vilagarcía triplica el de Cambados. Pese a ello, esta diferencia no solo no se trasladó al dispositivo de la noche grande de las fiestas, sino que, muy al contrario, fue la villa del albariño la que triplicó el esfuerzo realizado por el Concello vilagarciano, y no a la inversa.
Existe, aun, un último punto que refuerza la impresión de un discreto operativo en Vilagarcía. El área que los agentes deben peinar en la capital arousana incluye la playa de A Concha-Compostela y la zona TIR, mientras que la fiesta, en Cambados, se reduce prácticamente al centro de la villa. Allí, por cierto, la Guardia Civil también hace su trabajo a lo largo de la noche del Albariño.