Olga Costa recibe decenas de llamadas diarias de todos los municipios de la comarca de O Salnés
10 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.«Él nunca lo haría», decía hace años el lema de una campaña contra el abandono de perros. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, los lemas se han ido renovando, y parece que, por desgracia, ninguno ha surtido el efecto buscado. Este año, sin ir más lejos, el número de canes abandonados se ha disparado. Los albergues que gestionan las protectoras de animales de Vilagarcía y Cambados están a tope. «Más que a tope, estamos al doble de nuestra capacidad», afirma Ángeles Rodríguez. En las instalaciones de la capital arousana hay espacio para entre 65 y 70 animales, y en estos momentos en ellas hay más de 140. En Cambados la situación es similar: allí hay 50 plazas y 81 canes alojados.
De todos los puntos
Pese a ser muchos los animales que han encontrado cobijo en uno de los dos albergues existentes en la comarca, hay muchos más que vagabundean por calles, montes y playas. Solo en Cambados, Olga Costa tiene localizados diez animales más que deberán ser recogidos. A la vuelta de unos días, cuando el centro reabra sus puertas tras un período de cuarentena, esos diez perros encontrarán su hueco en las instalaciones de Corvillón. «Pero no es solo eso. Es que cada día recibimos decenas de llamadas de gente de todos los puntos de la comarca», cuenta la responsable del albergue cambadés. Llamadas que informan de la presencia de perros vagabundos en A Illa, en Meaño, en O Grove. «Nos encantaría poder atender todas esas llamadas, pero no tenemos sitio y tampoco podemos asumir unos costes cuando el único Concello que financia estas instalaciones es el de Cambados», señala Costa.
El número de abandonos crece, pero no pasa lo mismo con las adopciones. Cada día son menos quienes visitan las protectoras de animales buscando a un amigo de cuatro patas. «Antes, al menos, cuando dabas un animal en adopción tenías la opción de recoger a otro. Ahora, como las adopciones han bajado, la cosa empeora aún más», cuentan desde la protectora cambadesa.
«Lo peor de todo esto es que ya se nos ha pasado la ilusión de que la gente se iba a concienciar e iba a dejar de abandonar a los perros», apunta Ángeles Rodríguez.