Carlos Andrade, propietario: «Lévannos a tranquilidade de vivir na aldea»
02 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El focense Carlos Andrade es uno de los mariñanos que han sido víctimas de los ladrones en los últimos días. Ayer todavía estuvo con gente de la seguradora, intentando valorar los daños que sufrió la casa que tiene en la parroquia focense de San Martiño, que heredó de sus padres.
Los ladrones la visitaron días atrás pasado llevándose maquinaria pequeña, preferentemente: una radial pequeña de disco, una sierra de calar, una máquina de cortar azulejo y una caja de plástico en la que guardaba piezas de cobre de fontanería. Esto es lo que echó de menos, aunque podría ser más. «O que valoro moito, que me levaron, é a tranquilidade de vivir na aldea, é o que máis boto eu de falta».
Recuerda el día que llegó a la casa y vio que le entraran. Los cajones abiertos. Rompieron el cristal de la puerta del garaje y la abrieron y vio que le faltaba la máquina de lavar a presión. Una máquina que encontró luego tirada detrás de la casa: «Cando vou dar volta arredor da casa co coche non sabes a impresión que me levei. Vin as luces que teño con temporizador para acender rotas; o local anexo onde está a lavadora, o lavadero e a mesa de planchar ten ventanas de corredera e había un cristal roto, as rexas de ferro arrancadas; a persiana da cociña arrancada e rota, cun cristal roto e a ventana aberta. Os cristales da ventana son de climalit, levan dous cristales, o de fora é laminado de 3+3; a ese fixéronlle un furado; é parecido ó parabrisas do coche, eu creo que lle petaron moito...».
Así relata este afectado lo ocurrido, señalando que «non é o mesmo contalo que vivilo». Se pregunta qué hacer, porque tras lo ocurrido hizo gestiones para proteger mejor su casa: con rejas, con alarma...y le dicen que es preferible que no haga nada, que no da resultado.
Entiende que «o que falla é a xustiza. Teño entendido que collen a xente e entran por unha porta e saen por outra, ata a policía se sente defraudada. É máis fácil vivir sendo caco que sendo honrado». La cuestión, dice, es que el problema está ahí y lo hay que arreglar y que antes que dedicarse a hacer paseos, hay que velar por la seguridad de las personas.