El fotógrafo vigués Enrique Touriño expone por primera vez su trabajo más personal en contacto con la naturaleza.
06 abr 2010 . Actualizado a las 18:07 h.Enrique Touriño (Vigo, 1957) lleva más de la mitad de su vida volcado en la fotografía profesional, pero el pudor le impidió siempre mostrar sus trabajos más íntimos en público. Al menos, hasta ahora.
La fotografía industrial y publicitaria es el terreno en el que habitualmente se mueve con soltura el autor vigués, pero su trabajo personal, fruto de sus viajes por el mundo lejano y de sus paseos por los parajes cercanos, permanecía inédito, guardado en sus archivos y al alcance de unos pocos y privilegiados allegados.
Un buen amigo consiguió al fin darle el empujón definitivo hacia la sala de exposiciones. «Le regalé una foto y se emocionó tanto, e insistió tanto, que al final cedí», cuenta el artista que hoy a las 20 horas inaugura en el Centro Social Caixanova la muestra fruto de la perseverancia de su colega.
Bajo el paradójico título de Terra incógnita , la exposición recoge paisajes aparentemente lejanos que en realidad se hallan a pocos kilómetros de su casa, en Gondomar, desde la que Touriño sale a disfrutar de la naturaleza, andando o en bicicleta, pero sin dejar aparcada su cámara: «No son lugares ocultos, están a pie de pista. Sin embargo, te encuentras de repente casi sin rastro de una civilización que está a cinco minutos de ti». Ahora, una parte de ese material de reflexiva belleza y alta intensidad estética puede ser degustado por las pupilas del público hasta el 11 de abril.