XXX edición del Festival Irmandiño.
21 ago 2009 . Actualizado a las 12:50 h.El Festival Irmandiño de Moeche de este año viene cargado de novedades. El próximo sábado celebra su XXX edición y en esta ocasión lo hará con el castillo al fin abierto, pues el Concello dio por terminada su rehabilitación el pasado lunes.
A diferencia de otros años, cuando el festival abarcaba dos días, este año se limita al sábado, aunque la jornada llega repleta de actividades. Arrancarán a las once de la mañana con la inauguración de una exposición en el interior de la fortaleza modestina, construida en el siglo XIV por orden de Fernán Pérez de Andrade. Los Artesáns do Eume mostrarán sus trabajos hasta cerca de las nueve de la noche, tal y como informa la asociación cultural Castelo de Moeche, entidad organizadora del evento con la colaboración del Concello. Durante este tiempo también se mostrarán varios ejemplares del cómic Os lobos de Moeche, del autor coruñés Manel Cráneo. Él será el encargado de pronunciar el pregón, que tendrá lugar a partir de las doce de la noche.
Poco antes de la una y media del mediodía el compositor local Jorge Ángel Batoca amenizará el ambiente. Será entonces cuando comience la esperada sardiñada. Una vez satisfecho el estómago, quienes se acerquen al reencuentro con la Revuelta Irmandiña podrán participar desde las seis y media en varios juegos populares, que se alargarán hasta las diez de la noche. Será entonces cuando arranque definitivamente el ambiente musical de la cita. Romperá el hielo Saraibas & Balakandra, un grupo gallego que ya tocó durante la primera edición del festival, hace 30 años. Aunque actualmente está disuelto, la asociación Castelo de Moeche ha logrado reunir de nuevo a su última agrupación para así celebrar por todo lo alto las tres décadas del encuentro. Les seguirá Bellonmaceiras Quinteto, Lamatumbá y Mallacán.
Tras la lectura del pregón llegará el momento más esperado y emotivo del festival, el asalto al castillo. Con todas las luces apagadas, apenas se percibirá la silueta iluminada de la fortaleza. Cargados de antorchas hasta allí se acercarán quienes simulen a los cerca de tres mil campesinos que en el siglo XV quisieron atacar a Nuño Freire de Andrade.