Las calles del municipio acumulan más de veinte toneladas de residuos
10 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La huelga de basuras que afectaba desde hace veinticinco días a las localidades de Vilaboa, Ponte Caldelas y Soutomaior se suspendió gracias al acuerdo propiciado por el mediador, José María Casas de Ron, jefe de la Inspección de Trabajo, en una reunión ayer al mediodía en Vigo.
Los empleados de Urbaser lograrán mejoras aunque ni muchos menos los 300 euros mensuales de aumento de sueldo que habían pedido inicialmente.
El teniente de alcalde de Soutomaior, Ramón Ángel Fernández, manifestó su satisfacción por el fin de la huelga que ha dejado más de veinte toneladas de residuos en el municipio, sobre todo en las zonas rurales y a pocos metros del colegio Santiago Apóstol, donde se amontanaba ayer una montaña de bolsas de residuos. El Concello de Soutomaior impuso durante la huelga unos amplios servicios mínimos que hicieron que el problema no fuese más grave.
La propuesta del jefe de Inspección de Trabajo en Pontevedra consistió en paralizar la huelga a cambio de iniciar las negociaciones, en las que se abordará el convenio laboral y la readmisión de los tres trabajadores despedidos por Urbaser.
Suspensión
El próximo lunes se realizará la primera sesión, y el sindicato tiene la «esperanza» de solucionar el conflicto ese día. «O acordo vaise firmar sempre e cando sexan readmitidos os traballadores», destacó Nacho Santiago, secretario de organización de UGT.
Para los huelguistas, «o importante é empezar a negociar, son veinticinco días de folga e hai que pensar nos traballadores -indicó Santiago- porque son os que están cargando con todo o peso económico».
No obstante, se trata de una suspensión. «Non falamos de desconvocar a folga», matiza el sindicato. Los trabajadores, que asumieron sus deberes laborales desde la pasada noche, confían en que esta situación dure poco. «O importante é negociar, chegar ao acordo e acabar xa co conflito», declaró el líder sindical.
Despedidos
La reunión de ayer consiguió dinamizar un problema que parecía enquistado. Casas de Ron, «que está levando o peso da negociación», fue la clave para acercar las posturas de los trabajadores y la patronal, que hace unos días parecían irreconciliables.
Los tres despidos, un atropello y las acusaciones de no respetar el servicio mínimo caldearon el ambiente de una huelga que ya recordaba al interminable conflicto de Padrón.
Sin embargo, la implicación de Traballo amortiguó las diferencias y rencillas que existían entre las dos partes.
«O mediador instou a negociar con caracter inmediato», apuntó Santiago. El objetivo: evitar que «esto se prolongue no tempo».
Los trabajadores destacan el «gran paso» dado en la reunión y creen que la empresa «está receptiva», por lo que no parece descabellado que el lunes se zanje el asunto.
Los regidores de Pontecaldelas y Vilaboa, Perfecto Rodríguez y José Luis Poceiro, respectivamente, expresaron su alegría al recibir la noticia.