Dice que cogió un pellizco del quinto premio de la Lotería de Navidad, el último que tocó en Vigo en el 2007, que lo había vendido su madre a Caixanova y se repartió en O Calvario
20 dic 2010 . Actualizado a las 12:17 h.Xulio Vázquez Hay quien todavía echa en falta en Navidad al famoso calvo del anuncio de la Lotería. Pero puestos a buscar a su ideólogo sociológico, tal vez lo encontremos en el Barroco español, concretamente en la obra calderoniana La vida es sueño . Porque el próximo 22 de diciembre se celebrará el sorteo, convirtiéndose ese día en el de la mayor ilusión de los españoles. ¿Quién no ha soñado al comprar un décimo que ese trozo de papel le puede cambiar la existencia? Por algo dicen que la lotería es una loca que a cualquiera le toca. Sin embargo, el Gordo, aunque todos los números entran en el bombo, también se rige por la ley de probabilidades. Lo cierto es que las ciudades más pobladas suelen ser las más afortunadas. Así se explica que Madrid haya sido la más agraciada en 78 ocasiones. La última vez que la suerte le sonrió a Vigo fue en el 2007 con un quinto premio al número 57.050. Se tradujo en 9,2 millones de euros. Lo había repartido la Administración número 10 Sagitario (Cruz Blanca, 6) en O Calvario. La regentaba Antonina González, pero se jubiló un año después. Cogió el testigo su hija Raquel Vázquez González (38 años), quien sueña con que a la tercera vaya la vencida y pueda superar a su madre con un premio mayor. Por si acaso, dice que el champán ya lo tiene en la nevera para celebrarlo con los clientes. -¿Cuántos le piden un décimo que toque? -Mucha gente. -Con la crisis, ¿echan la ventana? -(Risas). No estoy notando que jueguen más que el año pasado. Las ventas van a ser muy similares y habían bajado un poco por la mala situación económica. -¿Usted también juega? -Algo sí. (Sonríe). Incluso he comprado participaciones en algunos bares. -¿Se queda con algún número de los que le sobran o suele elegirlos? -Siempre cojo un 34 y un 43, porque son dos números que tenemos abonados. Además todos los años elegimos el de la suerte y este año nos decantamos por el 40.601. Tenemos la serie completa (195 billetes de diez décimos cada uno) y yo me quedó con uno. Me gustaría que fuese el del Gordo, porque lo estoy vendiendo todo por ventanilla, lo que quiere decir que sería muy repartido. -¿La terminación en uno fue por lo del nuevo año? -La verdad es que sí. -¿Recuerda quiénes se beneficiaron del quinto premio que repartió su madre? -Sí, la mayoría fueron jubilados y comerciantes de la zona, porque lo había llevado una sucursal de Caixanova y se quedó íntegramente en O Calvario. -¿Le tocó algo a usted? -(Sonríe). A mí sí, pero a mi madre no, porque el día que iba a coger ya se había agotado. Yo tenía una participación de 5 euros y me tocaron 1.250, como si fuese una paga extra de Navidad y me vino estupendamente. -¿Se interesaron este año por algún número en concreto? ?-Sí, nos sucedió una curiosa anécdota. Resulta que empezaron a llamarnos de todas las partes de España, interesándose por el 31.757. Se agotó en pocos días. Todo fue a raíz de escuchar en la televisión a una echadora de cartas vaticinar que ese número iba a ser el del premio Gordo. Aún me siguen preguntando por él. También vinieron dos jóvenes de Verín soñaron con el 27.312 y se llevaron varios décimos. Ya está agotado. -¿Pueden vender por Internet? -Se pueden publicitar los números, pero tendría que mandarlos por Correos, porque el billete electrónico de lotería aún no existe. -¿Es supersticiosa? -No, aunque tenemos un San Pancracio y también una brujita. -¿Cuáles son las terminaciones que prefieren? -Nos piden mucho el 13 y el 69. También les gustan mucho los impares, sobre todo el 5, 7 y 3. De hecho del siete solo tenemos unos pocos números que nos devolvió una empresa. -¿En qué se inspiran para elegir la suerte? -En fechas señaladas, como puede ser una boda o un bautizo. -¿Hay números que nadie quiere? -Mejor diría que no les gustan, como los que empiezan por dos ceros o tienen varios números repetidos. Pero yo siempre les digo que entran todos en el bombo y lo importante es que caigan. -¿Vendió alguno para el extranjero? -Sí, a unos emigrantes que están en Alemania.