Samil ondea la bandera portuguesa los fines de semana

Laura Sanjurjo VIGO/LA VOZ.

VIGO

Cientos de lusos se concentran en el arenal vigués para disfrutar de un día de sol. Son sus pequeñas vacaciones

31 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Parece que a los lusos les regalan algo por venir a Vigo. Y es que a Samil llegan todos los fines de semana autobuses cargados de portugueses. Otros vienen en coche, y los más afortunados en caravana. Se apelotonan en el césped que hay al lado de la playa y una vez allí empiezan a sacar bocatas y cervezas de sus neveras.

Un autobús entero lo ocupan un grupo de amigos de Oporto. Tardan tres horas en llegar y otras tantas en regresar a sus casas. Hacen 300 kilómetros entre ida y vuelta. Pero, ¿les compensa?

Denís Costa no necesita ni un segundo para responder un sí rotundo. «Merece la pena venir -asegura- porque disfrutamos mucho del día». A José Fernández se le llena el rostro de felicidad cada vez que sabe que va a venir. «Comemos en la playa, jugamos al fútbol, tomamos cervezas y vemos pasar a las chicas guapas españolas», comenta entre risas.

Otro amigo de la pandilla, Marco Novo, añade que le gusta Samil porque la playa es bonita, tiene bares y hay espacio para jugar al fútbol. «Me encantaría tener una casa aquí para poder estar todo el verano», confiesa.

María Teresa Novais entiende por qué vienen tantos portugueses, y es que ella es de Braga pero lleva ocho años residiendo en Vigo por motivos profesionales. «No volvería a vivir en Portugal ni de broma, aquí tengo todo lo que me hace falta», explica.

Anna Pereiro y Juan Sanches son una pareja que viene desde Coímbra y tardan dos horas. Suelen venir los sábados y se quedan a dormir en un hostal económico del centro de la ciudad. Deciden hacerlo así porque por la noche les gusta dar un paseo y tomar algo en una terraza. «Son unas vacaciones cortas pero nos sientan genial porque venimos a la playa y descansamos», comenta Anna.

Pilar y María Casal son dos hermanas que vienen dos veces al mes desde Oporto. «En cuanto nos subimos al autocar estamos ya deseando llegar para disfrutar de la playa», aseguran. Cuando no aguantan más el sol, suben a la zona verde para jugar una partida a las cartas.

Hay matrimonio más afortunados porque viajan en caravana y así visitan muchos más lugares de Galicia, además de la parada obligatoria de Samil. Fernando y Fernanda Santos pasan cinco días en su vehículo, que les hace de casa. Cocinan, duermen y se duchan allí. Llevan viniendo a Samil desde hace muchos años. Son del municipio de Chaves, que hace frontera con Ourense y solo tardan dos horas. «Samil lo tiene todo: playa, zona verde, bares, piscinas y muchos sitios amplios para aparcar», comenta Fernanda.

En la caravana del matrimonio Méndez entran hasta cinco personas y su perro Rodolfo. Les encanta Galicia y por eso vienen a pasar aquí las vacaciones. Aseguran estar muy cómodos en la caravana; solo necesitan dar con una sombra donde aparcar. «Lo único que no nos gusta es que los precios sean más caros que en Portugal -aseguran- allí un café solo cuesta 0,60 céntimos».