El Museo del Mar acoge una muestra que se compone de fotografías inéditas del perfil marinero de la ciudad, tomadas por el bisabuelo de Rainiero III entre 1894 y 1908
12 may 2010 . Actualizado a las 21:05 h.En 1894, el Príncipe Alberto I de Mónaco (1848-1922), llegó por primera vez a Vigo a bordo de su barco, Hirondelle . El soberano, conocido como «El príncipe navegante», que llegó a servir en la armada española como contralmirante antes de servir en la marina gala, fue una figura peculiar de la monarquía europea, un investigador aficionado a las exploraciones, a la paleontología y a la oceanografía, para lo cual se rodeó de los científicos más destacados de Francia.
El bisabuelo de Rainiero III dirigió veinticinco expediciones marinas entre 1885 y 1920. En varias de ellas estuvo en Galicia, y tres en Vigo. Como hombre de Estado, Alberto I estaba preocupado por la situación que se vivía en la Bretaña francesa, donde la sardina, uno de los principales sustentos de la población, empezó a escasear mientras en Galicia continuaba su captura y comercialización con normalidad. Esta paradoja fue la que le acercó a finales del siglo XIX a las costas gallegas para realizar una campaña científica buscando una respuesta para encontrar solución al problema. Durante la pionera misión biológica se tomaron datos sobre corrientes, temperatura, salinidad, etcétera y realizaron entrevistas a industriales y marineros. De las expediciones no salió conclusión alguna. De hecho, los empresarios galos también se vinieron a Galicia acuciados por aquella crisis, modernizaron el sector y la comunidad empezó a exportar a Francia millones de kilos de sardinas en lata. El príncipe no halló un remedio, pero sí se trajo al palacio una colección de fotografías que desde ayer exhibe el Museo del Mar en la exposición Historia do príncipe e a sardiña . Las 34 imágenes que la componen, que pertenecen a la colección del Musée Océanographique de Mónaco, fueron tomadas por el propio Alberto I y por Jules Richard, su principal colaborador científico, en los puertos de A Coruña y Vigo, y también en la localidad portuguesa de Cascáis. Las instantáneas, de gran nitidez y sin retoques, conforman un testimonio gráfico inédito, acompañado de interesantes anotaciones y comentarios del soberano, que se podrá ver hasta el 11 de julio.
En las imágenes de Vigo se pueden observar los barcos de la época, las descargas de pescado y diferentes técnicas de pesca utilizadas en aquel entonces, además de los cambios que sufrió el Berbés, cuando el mar llegaba hasta allí.