El Celta mantuvo el tipo ante un Ros Casares que se tomó la cita de As Travesas muy en serio

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Los mundos que separan a Celta y Ros son a día de hoy insalvables. Las viguesas, con mucho esfuerzo, consiguieron mantener el tipo y firmar una derrota de lo más honroso. A Valencia le bastó el primer tiempo. Porque Isma Cantó demostró que llegaba a Vigo sin pizca de relajación. Puso a su unidad A en la cancha y la mandó a presionar desde la salida de balón de un Celta que tardó en reponerse de semejante shock.

Además, la calidad del líder no admite dudas. Palau anotó una canasta en todo el partido, pero fue para dar un golpe con el 0-3. Valdemoro se dejó llevar a medida que pasaban los minutos, pero sus puntos en el primer cuarto propiciaron el primer colchón. Por encima, Cantó atacó la línea de flotación de Miguel Méndez anulando durante el primer tiempo el juego interior de Stakneviciene -anotó su primera canasta en el segundo cuarto- y Sliskovic. Como consecuencia el luminoso fue engordando hasta reflejar 18 puntos de diferencia en el descanso.

Y aunque el partido estaba perdido, el Celta se negó a abdicar y de la mano de Egle mantuvo el tipo. La lituana pareció durante el tercer cuarto la jugadora franquicia del Ros con tres triples y 14 puntos. Aún así, tan solo sirvió para empatar el cuarto. En el deselance, Méndez metió a las júnior, pero entre la pareja interior y María Pina fueron maquillando el marcador hasta dejarlo en los diez puntos de diferencia finales.