En las últimas semanas se han eliminado siete viajes sin previo aviso. Hacia Vigo hay 30 líneas menos que hace unos años
29 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El cartel de la entrada tiene siete tachones a bolígrafo. Igual ocurre con las fotocopias que se reparten con los horarios. Según afirma desde la estación de autobuses de Ponteareas, los cambios son tantos que ya no compensa imprimir una guía. «Las líneas se quitan sin avisar. De repente un día dejan de venir y al llamar a la empresa dicen que ya no hay, que no compensa», apuntan desde la estación.
Ese es el panorama que se encuentran los usuarios de autobús cuando quieren viajar a Vigo, Ourense o los ayuntamientos de los alrededores. En los últimos años la sangría ha sido continua, con destino a la ciudad costera se han suprimido treinta líneas, las dos últimas hace quince días. Los sábados y los domingos han sido las principales jornadas perjudicadas, aunque no los únicos. «Hay algunas líneas que funcionan según el horario escolar, por lo que desde el 20 de junio y hasta septiembre dejan de funcionar, con el consecuente lío», apuntan algunos usuarios.
La posibilidad de conectarse con el tren en Salvaterra tampoco es tarea fácil, según los vecinos del área. En la actualidad existen seis líneas «pero non están cadradas cas líneas dos trens, e en breve coa posta en marcha da Plisán vai ser moi importante», recuerdan en Ponteareas.
Entre las líneas más afectadas por estos cambios se encuentran, según apuntan desde la estación, las que correspondían al trayecto de A Cañiza, ya que ahora el recorrido se realiza por autovía y muchos pueblos han quedado sin servicio.
Entre las quejas de los usuarios también se encuentra la poca publicidad que dan los responsables de las empresas a las ofertas y bonos que ayudan a reducir importes. Todos estos motivos fueron algunos de los que se esgrimieron desde la asociación ecologista Adenco, que precisamente ayer volvió a organizar una marcha en bicicleta para fomentar la movilidad sostenible. La cita reunió a las 20.00 horas a un grupo de ciclistas que volvieron a reclamar también la instalación por el municipio de lugares adaptados para aparcar las bicis. «Hainos pero aínda non se colocaron», apuntaba ayer su presidente, Anxo F. Saborido.