A Audasa sí le salen las cuentas. La compañía que explota el puente de Rande y la autopista AP-9 no deja de engordar la caja ni siquiera cuando los accidentes convierten el puente en intransitable. Pueden confirmarlo los más de 22.000 usuarios que quedaron atrapados esta semana en el tramo Vigo-Pontevedra después de sacar la cartera para pagar los 2,85 euros que cuesta el peaje tras la última subida.
Entre todos pusieron sobre los mostradores de las cabinas de peaje de Audasa 65.000 euros. La cifra puede parecer mínima si se compara con los 45 millones de euros que se embolsa anualmente Audasa entre los usuarios del tramo Vigo-Pontevedra, pero gana grosor si se tiene en cuenta que esos 65.000 euros corresponden exclusivamente a lo abonado durante las siete horas que el puente estuvo totalmente bloqueado en alguno de los siete atascos de esta semana.
De ahí la indignación de los usuarios, a los que ayer puso voz la Federación Vecinal de Vigo. La presidenta de la plataforma, Elena González, denunció que la actitud de Audasa durante los accidentes que colapsan el puente es meramente «recaudatoria». «Resulta unha irresponsabilidade non limitar ou mesmo permitir o acceso á autoestrada cando existen accidentes con retencións kilométricas», argumentaba la líder vecinal de una ciudad a la que llegan cada día más de 65.000 personas procedentes de Rande.
Precisamente por ello, González también arremete contra la política de información al conductor de Audasa. Denuncia así que la empresa que explota la autopista no avisa, ni antes ni después de cobrar el peaje, de que la vía está bloqueada unos kilómetros más adelante. «É responsabilidade da empresa concesionaria avisarnos ou directamente impedir o acceso en lugar de primar o paso por caixa», apunta tajante, antes de reclamar a la Xunta y al Gobierno central que cree «unha auténtica alternativa a Rande que non permita o recorrente estrangulamento das comunicacións con norte»
Graves pérdidas económicas
Su indignación se suma a la de otros representantes sociales, sindicales y empresariales de la ciudad, que en los últimos días han criticado duramente la falta de alternativas al exigido puente de Rande. Y argumentos económicos no les faltan, como dejan patente estudios como el elaborado por el Real Automóvil Club de Cataluña, que asegura que las empresas pierden entre 10 y 15 euros por cada hora que alguno de sus trabajadores queda atrapado en un atasco. Y ese, en los últimos días, ha sido el caso de 57.000 personas de las áreas de Vigo y de Pontevedra, que dejaron de producir 715.000 euros para ellos mismos o para sus empresas en las siete horas en las que esta semana el puente quedó estrangulado por accidentes de chapa y pintura.