Desde las campañas de los «trenes botijo» de las que se hacía eco La Voz a principios del siglo XX a la del «Papá, ven en tren» de los sesenta y setenta, o a los prometedores eslóganes con los que se impulsó la alta velocidad, el transporte ferroviario en España ha buscado nuevas formas de convencer a los viajeros. Ahora tiene ante sí otro reto
Jesús Flores