La USC vincula la ingesta intensiva de alcohol a una pérdida de memoria
09 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El consumo intensivo de alcohol, una práctica característica del botellón, afecta a las funciones ejecutivas del cerebro, que son el conjunto de capacidades referidas fundamentalmente al yo: toma de decisiones, control de la conducta, manejo de la memoria pasada...
Un estudio realizado entre universitarios de primer año y firmado por María Parada, del Departamento de Psicoloxía Clínica y Psicobioloxía de la Universidade de Santiago, que dirige Fernando Cadaveira, constata «una menor capacidad para retener y manipular la información en la memoria de trabajo verbal» en jóvenes que practican un consumo intensivo de alcohol.
La conclusión del trabajo, que será publicado en breve por la revista estadounidense Addictive Behaviors, precisa que ese tipo de consumo se asocia en los jóvenes «a un peor rendimiento de las funciones ejecutivas», al verse afectado el «córtex prefrontal, vulnerable a los efectos neurotóxicos del alcohol, especialmente en el caso de los adolescentes».
En los casos analizados, los estudiantes con una ingesta etílica intensiva el fin de semana obtuvieron peores resultados en pruebas de retentiva, como, por ejemplo, recordar secuencias de palabras en orden inverso.
El trabajo de María Parada recoge además datos muy llamativos sobre la ingesta de alcohol. Así, la velocidad de consumo por hora se multiplica por cinco en el botellón, pasando en el caso de los varones de 0,65 bebidas (en los estudiantes que practican un consumo normal) a 3,41. En las mujeres, el salto, también notable es de 1,14 a 3,29 unidades por hora.
Pero más espectacular aún es el dato del porcentaje de veces en que se alcanza la embriaguez al ingerir alcohol: 5,39 % entre los varones del primer grupo y 51,18 % entre los bebedores intensivos. El dato en las mujeres pasa del 5,96 % al 49 %.
Afección de redes neurales
Otro estudio realizado por Alberto Crego, del mismo departamento de la USC y publicado en la revista Alcohol, deduce además un funcionamiento anómalo en redes neurales que tienen que ver con la discriminación en tareas visuales en jóvenes que practican consumo intensivo. Para explicar el motivo se barajan dos opciones: un posible efecto compensatorio del cerebro, que necesita más esfuerzo para resolver tareas en teoría sencillas, o un posible daño en esas redes, que funcionan de manera descompensada.
51,18 %
Es el porcentaje de veces en que se emborrachan al beber los varones jóvenes con un consumo intensivo de alcohol.