Advierte a sus empresarios que las bajas laborales batirán récords y sugiere que permitan el teletrabajo
20 ago 2009 . Actualizado a las 09:44 h.El departamento de sanidad de los EE.UU. pidió ayer ayuda a los empresarios de su país en la batalla por contener la próxima epidemia de gripe A que tendrá lugar a partir de noviembre y que podría afectar a más de 2 mil millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.
Les advierte que el absentismo laboral aumentará, les pide que sean flexibles con las bajas laborales que se produzcan a causa de la epidemia y les sugiere, entre otras medidas, que consideren la posibilidad de permitir el teletrabajo.
«Evitar esta epidemia es una labor de todos por lo que los empresarios deben implicarse también», declaró la Secretaria del Interior, Janet Napolitano.
Napolitano, que en el momento del anuncio estuvo acompañada por los responsables de Sanidad y Comercio, aseguró en una multitudinaria rueda de prensa que, aunque de momento la epidemia no presenta grandes riesgos para la salud, este panorama podría cambiar en cualquier momento. «Es por ello que los negociantes deben estar preparados para cualquier eventualidad como tener que dejar que sus empleados trabajen desde casa o tener un plan alternativo para poder seguir adelante con menos empleados».
Viajes innecesarios
Napolitano destacó también la posibilidad de reducir los viajes innecesarios, incrementar la medidas de higiene en la zonas comunes y, en caso de máximo riesgo, establecer una distancia mínima entre los trabajadores. «Lo más importante es que los empresarios entiendan que dejar que un trabajador se recupere en casa no solo es bueno para sino también para la productividad de la empresa», aseguró Napolitano. En el país, seis de cada diez trabajadores no agotan sus vacaciones anuales.
Respecto a las vacunas, las autoridades sanitarias aseguraron en la rueda de prensa que EE.UU. ha pedido ya un contingente de 45 millones de dosis que estarán disponibles a partir de mediados de octubre. El orden de preferencia para recibir las vacunas se establecerá conforme al riesgo de infección, es decir primero las mujeres embarazadas, después el personal sanitario y por último los adultos que sufran alguna dolencia crónica.
Una encuesta reciente señala que el 54% de los estadounidenses no están preocupados por la gripe.