El hombre que acabó con la infamia del «negro de Bañolas»

SOCIEDAD

Denunció al museo de la localidad gerundense por exhibir un guerrero disecado y logró su repatriación a África

18 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

A principios del 2007, el Museo Darder de Bañolas (Gerona) volvió a abrir sus puertas después de permanecer cinco años clausurado. Lo hizo como centro de interpretación del lago al que da nombre la localidad, un enfoque más acorde con el entorno natural en el que se ubica y, sobre todo, con el espíritu los nuevos tiempos. Porque desde 1991 este antiguo museo de ciencias e historia natural operaba bajo el estigma de haber albergado en sus vitrinas uno de los episodios más vergonzosos de la era poscolonial.

Fue ese año cuando el médico y ex concejal de Cambrils Alphonse Arcelín denunció la exhibición en el museo del llamado «negro de Bañolas», un guerrero bosquimano disecado que se mostraba como si de un animal se tratase, con su escasa vestimenta tradicional, plumas, lanza y otros aditamentos tribales.

El cadáver del guerrero, al parecer, fue sustraído por unos taxidermistas franceses en 1830 y trasladado a Europa. En 1916 fue adquirido por el Museo Darder, que lo convirtió en su pieza más preciada hasta el punto de que la mayoría de los turistas visitaban el centro única y exclusivamente para contemplar al «negro de Bañolas».

Nadie se preocupó por este anacronismo hasta que llegó Arcelín. Nacido 1936 en Miragoane (Haití), realizó sus estudios de Medicina en España y ejerció durante años en Cambrils, municipio donde fue concejal del PSC de 1999 al 2003. Su denuncia atrajo la atención de medios de todo el mundo y movilizó incluso a varios gobiernos africanos que enviaron cartas de apoyo a la iniciativa de Arcelín de devolver los restos del guerrero a Botsuana, su país de origen.

Mediación de la ONU

En 1997 el asunto fue discutido en varias sesiones tanto en las Naciones Unidas como en la Organización para la Unidad Africana, y el propio Kofi Annan, entonces secretario general de la ONU, se entrevistó con el alcalde de Bañolas para buscar una solución.

Pasaron casi diez años antes de que finalmente se aprobase la retirada del bosquimano. El cadáver fue enviado en octubre del 2007 en un ataúd a Botsuana, donde fue enterrado en el parque nacional de Tsolofelo con honores reservados para héroes nacionales.

Arcelín -que murió ayer en Cuba a los 73 años- tuvo que soportar fuertes críticas y se le llegó a embargar durante años su sueldo como concejal para afrontar las costas judiciales derivadas de su denuncia. El proceso movilizó a la población de Bañolas -se recogieron más de 7.000 firmas a favor de que la figura siguiera exhibiéndose-, que consideraba al negro un signo de identidad local. Todavía ayer, en la web de un diario catalán podían leerse comentarios despectivos hacia el doctor haitiano que consiguió su repatriación. Y en el Museo Darder se pasa un vídeo mudo que permite a los visitantes ver al antiguo guerrero tal y como era expuesto: el precursor de los cuerpos plastinados del científico alemán Gunther von Hagens.