Casi 44.000 gallegos tienen derecho a una prestación por dependencia, pero 15.000 de ellos aguardan aún las ayudas prometidas y otros 16.000 están a la espera del dictamen que debe decidir si podrán disponer o no de esas prestaciones.
Llevaba 22 años viviendo en Palma de Mallorca y, hace siete, María Luisa Lamela Fernández dejó allí a sus dos hijos, ya adultos, para asentarse en Carnota y ocuparse del cuidado de su madre, María Fernández Formoso, de 82 años, y de dos hermanos de esta, Domingo, de 87, y Josefa, de 92: «Decidí venirme porque me necesitaban, porque son personas que no pueden valerse por sí mismas. Ellos no tienen más familia que yo. Mis hijos pueden arreglarse solos, ellos no».
María Luisa Lamela explica que Domingo es como su padre porque la cuidó después de que su progenitor muriera cuando ella tenía 3 años. Él es su padrino y para moverse necesita un andador: «Hay que bañarlo, vestirlo y ayudarlo a sentarse». Su tía va en silla de ruedas y, según explica, hay que asearla y darle de comer. La que mejor se encuentra es la madre de María Luisa, que, aunque tiene dificultades de visión y movilidad, se vale por sí misma.
Esta vecina de la localidad carnotana de Lira explica que tramitó la ayuda a la dependencia para sus tíos en cuando salió: «Vinieron a valorarlos y el informe fue positivo, incluso se les aplicaba el grado máximo». Sin embargo, la mujer explica que todavía no han percibido aportación alguna correspondiente a la ley de dependencia: «Aquí no entra ni un duro».
La única ayuda que le proporcionaban era la de una auxiliar a domicilio dos horas al día: «Eso no me solucionaba nada, porque es insuficiente».
Cuando habla de las veces que ha reclamado el dinero, María Luisa Lamela afirma: «He llamado mil veces, y nada. Yo solo pido que les den lo que por ley les corresponde y lo que les fue aprobado».
Indignada por la situación, esta carnotana indica que ha puesto el caso en manos de un abogado para que analice qué trámites pueden seguirse: «No voy a consentir que se rían ellos».
No está dispuesta a darse por vencida y manifiesta sin dudar: «Aunque falleciesen, seguiría luchando hasta el final». De hecho, cada día que pasa demuestra su firme determinación y su malestar porque, después de todos los trámites efectuados, sus familiares no perciben nada.
El pasado mes de noviembre tramitó la solicitud para su madre, a la que los profesionales valoraron hace un mes.
Casi 44.000 gallegos tienen derecho a una prestación por dependencia, pero 15.000 de ellos aguardan aún las ayudas prometidas y otros 16.000 están a la espera del dictamen que debe decidir si podrán disponer o no de esas prestaciones.
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