«Lo de que todo en Internet debe ser gratuito se va a acabar»

A. P.

SOCIEDAD

Consultor y experto en la aplicación de las nuevas tecnologías al sector de la cultura

08 may 2009 . Actualizado a las 16:31 h.

Este socio fundador del portal dosdoce.com está convencido de que todo el sector cultural va a tener que transformar su modelo de negocio y su oferta al mercado en poquísimo tiempo.

-¿El libro electrónico va a sustituir al de papel?

-A medio plazo, no, pero a largo, sí. Y esto en Internet significa de diez a quince años. No es que el papel vaya a desaparecer totalmente, pero la principal fuente de ingresos de las editoriales de aquí al año 2015 o el 2020 será la versión digital y no la de papel.

-¿Y qué pasará con los periódicos?

-Esos, antes. Varios medios de comunicación españoles y británicos han anunciado su transformación a formato digital en menos de ocho años. De aquí a diez, ese medio, tal y como lo conocemos hoy, dejará de existir en papel, será totalmente digital.

-¿Qué va a impedir que con los libros o los periódicos pase como con las películas y la música, es decir, que se bajen ilegalmente sin pagar?

-Esperemos que el sector editorial no cometa los mismos errores que el discográfico, que se empeñó en mantener su modelo de negocio del siglo XX, y obligaba al comprador de música a adquirir el disco entero y al mismo precio. El consumidor, que no es tonto, decía que no quería las 20 canciones y que el ahorro de costes por no producir, almacenar ni enviar le debería beneficiar de alguna manera. Y lo que hizo el ciudadano fue ir a Internet y ver que ahí había copias ilegales, y creó indirectamente ese comportamiento ilícito. Ahora, esta revolución impacta en el sector editorial, y el peligro que veo es que cuanto más tarde dé una oferta legal y atractiva desde el punto de vista económico y de servicio al usuario, antes puede generarse también ese mismo comportamiento.

-Pero siempre habrá gente que meta esos contenidos en Internet para bajárselos gratis. ¿Hay o habrá tecnología para impedirlo?

-Hay diferentes tecnologías que pueden impedir el uso indiscriminado y fraudulento de la obra protegida. El pensamiento único de que todo en Internet debe ser gratuito se va a acabar. Desgraciadamente, que se vaya a legislar en contra de los derechos fundamentales del ciudadano, es decir, revisar qué te estas descargando, es erróneo. Pero sí debemos entender que a muy corto plazo existirán modelos de negocio de Internet de pago. Hoy, el 25% de las ventas de las discográficas son descargas legales. Aquellas editoriales que sepan entender que la gente prefiere comprar algo legítimo y bien editado, que pueda reclamar, que pueda conseguir una actualización y que pueda adquirir un servicio posventa a un precio razonable, saldrán adelante. Porque si lo que ofrecen es el mismo precio que en el papel y, además existe la copia pirata, se la bajarán.

-¿Dónde está la clave del negocio?

-No serán los dispositivos electrónicos, sino los contenidos. Pasó lo mismo con el desarrollo de los móviles. Al principio había dudas, pero hoy en día, en trece años, es inconcebible que alguien pueda salir de su casa sin todos esos dispositivos. El usuario decidirá si el libro lo quiere leer en la pantalla del ordenador, del móvil, del e-book o en un libro convencional.

-¿Puede haber algo que impida que esto sea así?

-Desde el punto de visto social, es irreversible, no tiene marcha atrás. Leemos más que nunca en pantalla, aunque el sector intente frenarlo. Cuando los dispositivos estén a un precio asequible, no me extrañaría que los propios periódicos, por unos cuarenta euros, vendan estos cacharros en los quioscos.