Galicia debería apostar por la calidad de los vinos, «porque es el futuro» y porque no se puede hacer una gran producción. Lo sostiene la enóloga de Vigo Cristina Alcalá (1969), propietaria de Vinosobroso y que participó ayer en una mesa redonda que el Salón del Gourmet tituló El vino desde una óptica femenina, con la presencia de especialistas como Elena Arzak, del restaurante Arzak, o Juli Soler, propietario del archipremiado El Bulli.
-Una mesa redonda sobre la mujer en un mundo que tradicionalmente ha sido de hombres.
-Así es, pero tengo que decir que la situación no es más complicada para la mujer que en cualquier otro sector. Es verdad que hay incredulidad y desconfianza, pero ni punto de comparación con lo que había hace diez años, cuando yo empecé en esto. Como mujer, eras menos creíble. Pero en Galicia, curiosamente, siempre ha habido mujeres en el vino, pero estaban ocultas. Ahora empiezan a salir y las ves en restaurantes y revistas.
-¿Y a usted cómo le llegó la vocación?
-Pues de una manera tardía, porque soy socióloga. Pero me enganchó, me hice sumiller y me fui metiendo hasta llegar a crear la única casa de turismo rural de Galicia especializada en vino: Vinosobroso, en Vilasobroso.
-¿Viven los vinos gallegos un momento dulce con tantos piropos y premios que llegan del exterior?
-Es que ni siquiera en Galicia somos conscientes de lo que hay. No todo es Rías Baixas; Monterrei y Valdeorras, por ejemplo, tienen un gran potencial. Es difícil encontrar otra región productora que tenga cinco denominaciones de origen tan diferentes en tan poco espacio. El Godello es muy elegante, pero ¿cuántos lo conocen en Madrid?
-Pues recomiéndenos usted un vino excelente para tomar.
-Mejor una cata a ciegas de cinco vinos, uno por denominación de origen. Y que cada uno elija el que más le guste.