Las librerías se llenan de libros coloristas y divertidos, divulgativos y de consejos, que ponen sobre el papel las dudas que genera la pubertad
28 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los niños se sienten confusos cuando dejan de serlo. La entrada en la adolescencia levanta un torbellino de preocupaciones y dudas que los menores no quieren compartir con los padres, pero de los que sus amigos tampoco saben más. Por eso y porque los hábitos lectores de los niños están más arraigados que hace unos años, diferentes editoriales han sacado al mercado guías para preadolescentes.
Nosotros los chicos y ¡Vivan las chicas! son las dos propuestas de Marenostrum; Loguez Ediciones apuesta por Sylvia ?Schneider y su Libro de los chicos, el crecer y ser adultos (y uno homónimo para las chicas); Panini, una marca vinculada a la infancia, ofrece una visión muy positiva con Es genial ser un chico, de Samir Senoussi, y Es genial ser una chica, de varios autores.
Además, Ediciones B tiene Ellas hablan solas. Los escritos secretos de las chicas, de Sara Shandler. Lynda Madaras firma para la editorial V & R otros dos: ¿Qué me está pasando? en sus versiones femenina y masculina, que incluye una introducción para los padres; y Preparadas, listas... ¡a crecer! Todo lo que necesitas saber acerca de la pubertad. Más específicos son Guía práctica para chicas. Cómo prevenir y defenderte de agresiones, de M.ª Jose Urruzola Zabalza; o ¿Qué me está pasando ahí abajo?, una guía sexual para varones escrita por Karen Gravelle y editada por El Tercer Hombre.
En todo este maremágnum de posibilidades -del que lo anterior solo es una aproximación- los padres pueden elegir. Porque no hay duda de que son ellos los que le presentan el libro a sus hijos. Si estos son todavía algo inmaduros -por su edad o porque en su entorno no existe la preocupación por la adolescencia- es posible que no quieran las guías. Seguramente será así en el caso de los varones.
Novedosas
La psicóloga Mercedes Gutiérrez Moyano, especialista en casos de adolescentes y adultos jóvenes, considera que estas guías de casi autoayuda solo son interesantes si ofrecen a los lectores una visión didáctica y novedosa. En ningún caso tienen por qué ser malas, aunque entiende que «a veces les interesan más a los padres que a los niños».
Información sexual
Gutiérrez Moyano sí está a favor de aquellos libros dedicados a la sexualidad, «un tema que todavía es tabú en nuestra sociedad», tal y como dice. En ese capítulo, considera que este tipo de lecturas son especialmente recomendables para los varones, porque les ofrece una visión clarificadora de lo que les ocurre, «aunque posiblemente a ellos no les interese saberlo antes de los 13 o 14 años». El uso de eufemismos y silencios en la familia en relación con las cuestiones sexuales es, según Gutiérrez Moyano, un síntoma de que todavía no se resuelve con naturalidad ese capítulo crucial. De ahí la importancia de que se extiendan estas guías específicas si consiguen hacer hablar a padres e hijos.
María G., una niña de 11 años lectora de estos libros, considera que no le han dicho nada que no supiese, pero sí le gustaron. A sus padres también, porque encontraron en estos libros, muy divertidos, bien ilustrados y fáciles de leer, los mismos consejos y advertencias que ellos le dan, pero dichos por «expertos» y corroborados por opiniones de otros adolescentes. «Parece que a los niños les valen más esos consejos que aparecen escritos que los que dan los padres, aunque sean los mismos», dice Gutiérrez Moyano.