Cuatro de los 70 volcanes activos del archipiélago indonesio están actualmente en alerta máxima por riesgo de erupción
12 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Con una gigantesca nube de humo, varias erupciones de cenizas y rocas y un río de lava bajando por sus faldas, el Anak Krakatoa despertó esta semana a los indonesios.
Después de 15 días de haber iniciado un nuevo período de actividad, ayer la nube de humo se levantaba a más de 700 metros. A pesar de que los científicos no lo consideran demasiado peligroso, han recomendado no acercarse a menos de tres kilómetros.
El «hijo del Krakatoa», que se encuentra en el estrecho de Sunda que separa las islas de Java y Sumatra, debe su nombre a que nació del apocalíptico estallido de 1883 en el que se desintegró su padre, el Krakatoa, un volcán mucho más antiguo. La erupción, que fue equivalente a 13.000 bombas atómicas, se escuchó a más de 4.000 kilómetros, provocó importantes tsunamis y dejó más de 35.000 muertos.
Constante actividad
El Anak Krakatoa tiene 350 metros de altura y su última erupción fue en 1994. Sin embargo, sus rugidos no son nuevos para los habitantes de la zona, que están más que acostumbrados a estas manifestaciones de la naturaleza, ya que Indonesia pertenece al llamado cinturón de fuego del Pacífico y son frecuentes las erupciones volcánicas y los movimientos telúricos.
Sin embargo, en las últimas semanas han vivido una reactivación significativa de sus volcanes. Actualmente, además de este, hay en la zona tres colosos en alerta máxima: el Kelud (al este de la isla de Java), el Sopután y el Karangetang (ambos en las islas Célebes).
Las 17.000 islas que conforman el archipiélago albergan a cerca de 70 volcanes activos, 20 de ellos en la pequeña isla de Java, donde viven la mitad de los 235 millones de indonesios.