La Xunta extenderá a toda Galicia durante el próximo curso el aprendizaje del idioma a partir de los 3 años
Las notas de selectividad siguen siendo mediocres, y el apoyo en cursos y academias privadas, generalizado
¿Qué es un español?: una persona que se pasa toda su vida intentando aprender a hablar inglés. El tópico, perfectamente aplicable al gallego de hoy, se resiste a desaparecer pese a los notables avances educativos aplicados a lo largo de los últimos años en la enseñanza de la lengua de Dylan. Hoy por hoy, según los datos más recientes (2004), solo un 3% de los gallegos se atreven a presumir de un nivel alto de inglés, mientras el 65% admiten abiertamente que no saben nada al respecto.
En algunas semanas, la Xunta pondrá en un decreto lo que es una realidad educativa: la enseñanza de una segunda lengua (el inglés en más del 90% de los casos) a partir de los tres años. El sistema educativo público, pues, mantiene la enseñanza del inglés durante trece cursos, quince si se añade el bachillerato. Pero la nota de selectividad sigue siendo más que discreta y la realidad dice que los alumnos que salen de la escuela pública lo hacen sin saber comunicarse correctamente en inglés. ¿Dónde está el fallo?
«Los alumnos repiten una y otra vez las mismas lecciones a lo largo de los distintos cursos y, en realidad, el idioma se verbaliza poco», reflexiona Belén Martín, jefa del departamento de Filología Inglesa de la Universidade de Vigo, quien asegura que el nivel con el que acceden los alumnos a la facultad es, en general, muy bajo.
Todo el mundo está de acuerdo en que, hasta hace muy poco, la enseñanza del inglés se basaba en mucho texto y mucha gramática sin apenas escuchar ni hablar el idioma que se estaba estudiando. Ese nuevo enfoque comunicativo es ya obligatorio y, de hecho, la última convocatoria de selectividad incluyó una prueba consistente en una breve audición sobre la que los alumnos debían responder a diez preguntas. La prueba no quitaba nota, pero podía subir un punto el resultado. Su inclusión obligó a los profesores de bachillerato a ampliar las sesiones de audición. La nota media en junio subió un punto entero.
Lentas mejoras
Consciente del problema, la Xunta ha puesto el acento en mejorar la enseñanza del inglés incrementando las becas para estancias en el extranjero, ofreciendo formación al profesorado y ampliando los módulos bilingües en los que los alumnos reciben otras materias en inglés: «É certo que hai unha parte do profesorado que segue baseando a ensinanza na gramática e o vocabulario, pero é unha parte pequena. Cada vez os profesores están máis especializados e usan un enfoque comunicativo», dice Victoria Navaza, subdirectora de Ordenación Educativa.
Los profesores se quejan de falta de tiempo: tres horas semanales en bachillerato durante las que, en el mejor de los casos, una se dedica a potenciar las habilidades de oír y hablar. Y aún recuerdan con pavor los años en los que se podía pasar libremente de curso en la ESO: «Algunos llegaban al bachillerato con un nivel de cero», evoca María José Robelo, profesora de instituto en A Coruña. En cualquier caso, y pese a los avances que experimenta la enseñanza, el nivel es aún insuficiente, como ratifica la buena salud de las academias de inglés, donde el enfoque comunicativo sí es esencial.
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