Poio podría embarcar muy pronto en el mundo de la elaboración de astilla, producto que acaba en las calderas de biomasa de empresas de grupos empresariales como Ence y Finsa. El proyecto que lidera una empresa nacional con sede en Santiago está muy avanzado y solo pendiente de un informe favorable de la Xunta.
La compañía Entorno Fértil pretende construir una planta de fabricación de astillas en una parcela de 10.000 metros cuadrados, perteneciente a los comuneros de Rega dos Agros de Combarro. Los responsables del colectivo han dado el visto bueno a la idea en asamblea, y no ven inconvenientes en la cesión del terreno para levantar la instalación, que estaría ubicada cerca de la perrera municipal y del antiguo vertedero.
«Xa aprobamos a cesión», precisó Claudio Quintillán, presidente de los comuneros. «A empresa fixo o estudo do lugar, e é ideal para o pretratamento de restos vexetais e de madeira», añadió. Quintillán detalló que la cesión mínima para este tipo de convenios se establece en los 8.000 metros cuadrados, pero que en el caso de Entorno Fértil se reclamaron al menos 10.000 metros de superficie (una hectárea), suficientes para la instalación de la planta de astillado.
Transporte
Una vez se obtenga luz verde de la Consellería de Medio Ambiente, algo que a primera vista no parece complicado, la pelota pasa al tejado del Ayuntamiento. La Administración local tendría entonces que aprobar posteriormente el permiso de obra y la licencia de ocupación y actividad. Una vez encajadas las piezas del puzle, habrá que solventar los problemas de logística derivados de la comercialización de biomasa, sobre todo, el del transporte. Los costes son elevados.
Pero, ¿cómo funciona? Estas plantas generan energía a partir del astillado de maleza, rastrojos, ramas y hojas de árboles. Posteriormente, los residuos forestales producen la potencia para el calentamiento de calderas, y desde ahí, la energía producida acaba en la red eléctrica general del consumidor. No es descabellado pensar que en un futuro próximo este tipo de instalaciones se alimenten directamente de la madera de los bosques. Sería la Xunta la que apruebe una normativa en la que se establezcan zonas para cultivar árboles destinados íntegramente a abastecer las plantas de biomasa.
Los montes de Galicia producen hasta 995.000 toneladas de maleza cada año, biomasa que puede utilizarse para la generación de energía. Pero la no utilización de esta biomasa conduce a la búsqueda de alternativas.
Una es la producción de co-combustión, proceso en el que se queman residuos vegetales en centrales térmicas convencionales de carbón. Mención especial se merece la generación de biomasa a partir de las explotaciones agrícolas. Por ejemplo, para abastecer una planta de cinco megavatios se precisarían 53.000 toneladas de residuos.