A causa de la lluvia que cayó de manera intermitente ayer por la mañana, los Soportales, en lugar de Curros Enríquez, acogieron la Feira e Festa da Cabaza, a la que concurrieron cinco vendedores, todos de la parroquia de Campañó, y además, cuatro vinculados a la misma familia. Juan José Calvo Freijo, un veterano de esta cita, estuvo acompañado de su hija, Inma, su cuñada, Lourdes Blanco, y su sobrino, Ángel Calvo, cada uno con un puesto. La otra vendedora, Teresa Pérez, es vecina de la misma parroquia. Ella se quejaba de que cada vez se vendían menos calabazas al tiempo que comentaba que la calidad, este año no era demasiado buena. Los precios oscilaban desde el euro de las más pequeñas, a los 3 de las de mayor tamaño. También había cañas de bambú barnizadas, con la calabaza y la concha de peregrino colgados, que se vendían a 5 euros. Talleres y filloas. A la cita con la fiesta acudieron, además del grupo de música tradicional Los Alegres, también vecinos de Valongo, Cotobade, con sus filloas de calabaza. Adelina Sieiro Lorenzo y Manuel Santamaría, con Jesús Couto de ayudante, cocinaron in situ su postre que vendieron a 0,50 euros la unidad. Al finalizar la fiesta habían prepararon más de mil filloas. «Máis que o ano pasado e iso que a mañá non se presentaba moi boa», comentó Manuel Santamaría, que añadió que prácticamente habían acabado las existencias. Y mientras, los más pequeños disfrutaban de lo lindo decorando sus calabazas peregrina en los talleres organizados por monitoras de Ventos al amparo de la lluvia, en los soportales de A Ferrería. Esta fiesta pretende rescatar del olvido la antigua Feira da Virxe do Camiño, muy pujante en el siglo XIX y que comenzó a decaer en el XX. Se celebraba en la Glorieta de Compostela-Fray Juan de Navarrete, ante la antigua capilla de la Virgen del Camino. Entonces, ese producto se utilizaba como refrigerador de líquidos, como cazo para regar, o como flotador para las redes de los pescadores y para las personas que no sabían nadar, entre otros usos. Las más pequeñas eran muy útiles para zurcir. Reparto de árboles. En la misma praza de A Ferrería personal de Medio Rural repartió también ayer un millar de ejemplares de árboles, concretamente de cerdeiras bravas -para madera-, bidueiros y carballos procedentes de viveros gallegos y listos para plantar, dentro de los actos de la Semana Forestal de Galicia. Enrique Martínez, jefe del servicio de Montes de Pontevedra, incidió en que «la idea es concienciar sobre la importancia de la gestión del monte, no solamente como productor de madera sino también como productor de otros bienes no tangibles, como uso social, paisajístico, etc.». Y añadió que tras la ola de fuego del 2006 que asoló los montes gallegos, «ahora toca gestionarlos». «La mejor manera de que persista el monte es una buena gestión que haga que genere rentas de todo tipo y que sean constantes». El delegado territorial de la Xunta, José Manuel Cores Tourís, también participó en el acto, junto con el jefe territorial de Medio Rural, Gerardo Zugasti. También se repartieron comics para concienciar a los niños sobre el cuidado y la gestión de nuestros bosques.