La constructora Casas Novas apenas tiene campo de maniobra que pueda evitar el ERE con extinción de contrato para 25 trabajadores y uno temporal para el resto de la plantilla o que le permita salir vencedor de la fase preliminar del concurso de acreedores en el que está sumida desde el pasado 14 de septiembre.
La tesorería de la empresa de Ricardo Mirón no dispone de más de 6.000 euros en su caja, que completa con una deuda a corto plazo de 2,3 millones. Con esta situación financiera, los bancos cierran a cal y canto cualquier posibilidad de financiación que permita salir del hoyo a la constructora del presidente de la Cámara de Comercio. Hasta tal punto, que la semana pasada se vieron obligados a renunciar a la reforma de la calle Joaquín Costa, a pesar de que este trabajo estaba valorado en tres millones de euros.
La deuda a corto plazo que acumula Casas Novas se cubriría si todos los acreedores pagasen sus deudas, valoradas en 2,8 millones, según los documentos a los que pudo tener acceso La Voz. Existe otra posibilidad y es que los bancos le refinanciasen la deuda de corto a largo plazo, pero para que eso puediera ocurrir, como mínimo, tendría que producirse una ampliación de capital similar al valor de lo escriturado, que en este caso asciende a 48.000 euros.
El Concello le aduda 1 millón
De los dos millones de euros que le deben a corto plazo, más de un millón corresponde a trabajos del Concello de Pontevedra que todavía están pendientes de pago por las obras en 17 calles de la ciudad. Pero existe otra deuda a largo plazo muy superior a la que deben hacer frente de forma inmediata y que asciende a 3,4 millones de euros. Se agrupan aquí las deudas hipotecarias y con las entidades de crédito.
En esta lista aparecen hasta nueve bancos o cajas -Caixanova, Caixa Galicia, La Caixa, Banesto, Caja España, Banco Gallego, Bancaja, Barclays y BBVA- con las que Casas Novas tiene contraída una deuda y que imposibilita su refinanciación.
A pesar de la deuda que baraja la empresa, el resultado del ejercicio deja solo 14.000 euros en negativo, una cantidad irrisoria para una compañía que adeuda ocho millones de euros. La dirección de la constructora del presidente de la Cámara se reunirá esta mañana con los representantes sindicales de CC.OO., Juan Fajardo, y de CIG, Xaquín Agulla, para analizar las condiciones de un ERE, que aunque todavía no ha sido presentado, es prácticamente irrevocable. En un año la plantilla ha pasado de cerca de 150 trabajadores a tener tan solo 59 el último mes. Ahora tienen tres meses en los que los acreedores no pueden presentar un concurso necesario sobre la empresa por encontrarse en la fase preliminar de la suspensión de pagos.
Durante los noventa días que han empezado a correr el día 14 de septiembre, Ricardo Mirón y su socio y hermano Alberto Mirón, intentarán buscar una solución que les aleje de dejar la empresa en manos de los administradores concursales.