El proyecto de rehabilitación del Campillo, remodelado en los años ochenta, pretende recuperar parte de su antigua fisonomía como espacio verde y mirador, aunque las vistas de la ría y río Lérez desde esta atalaya son ya irrecuperables por la barrera de edificios de Orillamar. El tratamiento previsto contempla la supresión de los escalones de la última reordenación, aumentando la superficie de tierra y césped, con pasillos de piedra flanqueados por dos hileras de árboles.
Teresa Casal ya anunció que el proyecto inicialmente previsto sufrirá algunas modificaciones para adaptarse a las directrices de la Dirección Xeral de Patrimonio. La más importante será la conservación en lo posible de la piedra del pavimento que rodea la Basílica de Santa María.