El éxito es algo tan ambiguo como la forma de entender la música. Y si no, que se lo pregunten a Vapores das Burgas. Este grupo de música folk lleva más de 20 años tocando y se consideran unos afortunados. No han grabado un disco ni han hecho giras internacionales, pero la música les ha hecho disfrutar y vivir momentos de su vida inolvidables. Por eso saben que ni las separaciones ni los contratos millonarios podrán separarlos y durarán, si todo lo permite, como mínimo otros veinte años más.
El grupo está actualmente formado por los hermanos Gil Seijoo, Antonio y Aser, Rosa Justo, Iñaki, Santos y Álex. Muchos han sido los que han ido formando parte de esta filosofía a lo largo de sus dos décadas. Varias gaitas, percusión típica gallega y un acordeón son la base de cualquiera de sus temas, pero experimentan con colaboraciones de conocidos y mezclan guitarras eléctricas, percusiones de diferentes partes del mundo o flautas traveseras. En su repertorio sobresalen versiones de temas gallegos tradicionales y folk, mucho folk.
Antonio Gil e Iñaki estaban en el momento en que se fundó el grupo. «Vapores xurdiu por unha xuntanza que facíamos con diferentes grupos, especialmente gracias á asociación Fiadeiro xa desaparecida, e sobre todo gaiteiros. Tiñamos unhos ensaios e un día decidimos tocar todos xuntos».
Vapores das Burgas es un nombre peculiar. Antonio Seijoo no recuerda bien en cual de sus reuniones se decidió, pero sí explica qué significa: «Todos éramos de Ourense e é moi representativo da cidade». As Burgas es un claro emblema de la capital de provincia.
Empezaron como jóvenes que amaban la música y han crecido con el grupo hasta convertirse en padres de familia. Estas tienen una importancia vital ya que les acompañan, les animan y son, sin duda, la próxima generación musical que les acompañará y continuarán con su legado. Iñaki Carbajales dice: «O noso éxito é o ben que o pasamos e as saídas que facemos e para disfrutar nós e para facer disfrutar aos amigos».
Entienden la música como lo que es, únicamente temas que hacen disfrutar a los que tocan y los que los escuchan. Y ese es el mayor éxito que podrían desear.