Las salas de vistas de los dos juzgados penales de la capital ourensana reciben cada día más acusados implicados en delitos contra la seguridad del tráfico y, concretamente, derivados del exceso de alcohol. Prueba de ello fue lo que ocurrió ayer. En apenas tres horas cuatro conductores se sentaron en el banquillo de acusados tras haberse visto implicados en incidentes de tráfico que terminaron con resultados positivos en las pruebas de alcoholemia.
Uno de los casos más graves fue el que tuvo como imputado a Eloy R. G., de 65 años, para quien el fiscal solicitó una condena de cuatro meses de prisión, además de la prohibición de conducir durante uno año.
Eso sí, queda en manos del magistrado dirimir si, realmente, el conductor es responsable de un delito contra la seguridad del tráfico, tal y como asegura el fiscal. Esta parte considera que la influencia de las bebidas alcohólicas fue clave en la conducta del automovilista en la noche del 24 de febrero del 2007. Ese día el conductor no habría frenado a tiempo cuando se encontraba cerca de un semáforo y colisionó contra un turismo que estaba parado. A causa de la fuerza del impacto, el turismo se desplazó hacia delante y colisionó, a su vez, contra el que le precedía.
Lesiones a una ocupante
Debido al golpe, resultaron heridas tres personas que se encontraban en uno de los turismos, resultando más grave una mujer que aún sufre secuelas físicas. Precisamente, por estas lesiones el fiscal reclamó que, en caso de condena, se obligue al acusado a indemnizar a la perjudicada con 6.000 euros.
Igualmente reprochable, a juicio del fiscal, habría sido la conducta de Manuel G. V., quien fue denunciado en la tarde del 20 de enero del 2007. Había dado positivo en la prueba de alcoholemia que le realizaron después de que se saliese de la calzada cuando circulaba por una calle de Celanova y terminase colisionando contra la fachada de un inmueble. Eso sí, antes de chocar contra el edificio el conductor golpeó una señal de tráfico que, a su vez, cayó sobre un escaparate, causando daños.
Dado que el conductor ya había sido condenado anteriormente por delitos de alcoholemia, en esta ocasión el fiscal le aplica el agravante de reincidencia y solicita una condena de seis meses de prisión, además de la prohibición de conducir vehículos a motor durante cuatro años.
Menos severa es la condena que reclamó el acusador público para el tercer conductor juzgado ayer por abusar, presuntamente, del alcohol. Se trata de José Luis C. G., para quien el fiscal reclama una multa de 1.800 euros, así como cuarenta días de trabajos comunitarios y la privación del permiso durante un año y medio. En este caso, el conductor dio positivo, con una tasa de 0,65, en un control rutinario de alcoholemia.
El último conductor juzgado ayer fue Julio G. G., que reconoció los cargos que le imputó el fiscal y tendrá que pagar una multa de 720 euros. Además el automovilista se verá imposibilitado a conducir durante un año y un día.