O Porriño: ¿Un error humano y ya está?

Pablo González
pablo gonzález REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

XOAN CARLOS GIL

Expertos en la gestión del factor humano y el riesgo en el transporte creen que las empresas ferroviarias deben seguir la norma de la UE para prever y prevenir los fallos

16 sep 2016 . Actualizado a las 17:35 h.

La facilidad con la que los presidentes de Renfe y el ADIF se han prestado a explicar el accidente de O Porriño en el Congreso tiene mucho que ver con la asunción de que el descarrilamiento se debe a un error del maquinista. A falta de que se aclaren aspectos cruciales -la jueza no está dispuesta a archivar la causa sin más antes de comprobar que no existen otras responsabilidades-, el bálsamo de que posiblemente el error es humano no debería llevar a la autocomplacencia. Expertos en la gestión del factor humano y del riesgo en el transporte como Pilar Calvo creen que hay que revisar esta forma de analizar los accidentes, basada en la dualidad de si el error es humano o técnico, y sacar lecciones para mejorar la seguridad, especialmente los sistemas de aviso y control de la velocidad.

«En este tipo de accidentes, equivocadamente, se suele dar más relevancia a lo que hizo el maquinista que a lo que hizo la organización en la gestión de la seguridad. Pero también hay que preguntarse si ese riesgo se había identificado y evaluado y si se tenían barreras técnicas y organizativas para minimizarlo o evitarlo», explica Pilar Calvo, directora de investigación y proyectos en el Instituto de Seguridad y Factores Humanos ESM.

Calvo explica que desde la creación de la Agencia Ferroviaria Europea y desde que las empresas tienen obligación de disponer de sistemas de gestión de la seguridad (SGS), las explicaciones causales de los accidentes ya no se centran en los individuos (en este caso un maquinista), «sino en que el sistema de gestión de la seguridad prevea, gestione y diseñe el sistema para minimizar los errores humanos». «Esto es un salto de gigante en el sector ferroviario, por más que en España se hagan oídos sordos a esta normativa. Buscar la causa única es obsoleto y erróneo, y el objetivo debe ser la prevención», alega.

Calvo, que también forma a maquinistas, cree que hay que abordar un accidente con un modelo multicausal que dé cuenta de los múltiples factores que influyen en un siniestro. «No haber hecho esto en el pasado nos lleva a repetir accidentes», alega. De hecho, son varios los descarrilamientos producidos en vías desviadas en la historia ferroviaria española, como el de Huarte-Araquil en 1997, que provocó 18 muertos y cerca de un centenar de heridos.

Al hilo del accidente de O Porriño, la experta llama la atención sobre los denominados «errores de regla», aquellos que todas las personas cometemos cuando se cambia la rutina. Aplicado al caso, el maquinista estaría acostumbrado a entrar en O Porriño a 120 de velocidad máxima, pero excepcionalmente y con advertencias «posiblemente limitadas» se le exige ir a 30 por hora. «¿Son suficientes las advertencias?», se pregunta Pilar Calvo. Hay que recordar que los maquinistas llevan años pidiendo que el sonido que implica anuncio de parada y paso a desviada (que son dos señales luminosas distintas) sea diferente para evitar eventuales interpretaciones erróneas.

Problemas de la investigación

Mientras, los investigadores se preparan para realizar las revisiones del material rodante, de la infraestructura y de la señalización para ver si hubo otros condicionantes en el accidente. El problema es que no hay grabaciones de lo que sucedió en cabina poco antes del descarrilamiento. Tampoco hay imágenes de cámaras exteriores que grabaran el descarrilamiento. Ni siquiera hay llamadas ese día con el centro de control que pudieran dar alguna pista de lo que sucedió. Además, la caja negra es mucho más sencilla que la del Alvia y hay muchos parámetros que no aparecen reflejados en el registro. Del accidente en Angrois, además, hay todo tipo de grabaciones e imágenes. En cualquier caso, las partes están a la espera de que la jueza ordene nuevas diligencias de cara a conocer con más detalle las circunstancias del descarrilamiento.

Por otra parte, dos de los heridos en el accidente han recibido el alta, por lo que permanecen cinco ingresados.