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Un ajuste de cuentas por drogas está detrás del homicidio de Ferrol

«Mi marido iba a pagar 600 euros, pero el vendedor quería más dinero», dice la viuda

a coruña, ferrol / la voz, 15 de marzo de 2016. Actualizado a las 17:54 h. 18

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Jesús Riveiro Conchado, el hombre de 39 años que fue apuñalado en la madrugada del pasado sábado en Serantes (Ferrol), después de participar en una fiesta de cumpleaños de un niño, y que murió en el Chuac «era consumidor habitual de heroína y de cocaína», según reconoció ayer su mujer, Begoña Salazar Conchado. Por ello, la víctima viajaba con frecuencia desde su casa de Palavea, en A Coruña, al campamento del Río do Pozo, en Narón, «en donde el Moracho le proporcionaba y le fiaba la droga», contó la viuda.

De hecho, el pasado viernes Jesús acudió a la fiesta de cumpleaños, acompañado por su esposa, su madre y su hijo de 13 años, y le llevó a su suministrador 600 euros «que había cobrado del paro», explicó su esposa. Al terminar de cenar, «el Moracho llamó a mi hijo para que se acercase a él», relató la madre de la víctima, María José Conchado Suárez.

Ya juntos, el supuesto camello «le pidió a mi marido una cantidad de dinero que le debía, aunque no sé cuánto», manifestó Begoña. Es ahí cuando Jesús «le dijo que le iba a pagar poco a poco y que en ese momento le entregaba 600 euros», subrayó la viuda. El Moracho «insistía en cobrar la totalidad de la deuda y sin atender lo que le decía Jesús le pegó un fuerte golpe en la cabeza con un bastón. Mi marido comenzó a sangrar y cayó al suelo sin sentido», manifestó la mujer.

Ya tendido «y sin conocimiento, el Moracho, sus dos hijos, un nieto y su mujer, se tiraron sobre mi padre y comenzaron a pegarle», relató el hijo de la víctima, de 13 años, que presenció la agresión mortal.

Culpan a la mujer

El pequeño, su madre y su abuela cuentan: «Fue la mujer la que entregó el cuchillo al Moracho, y le decía ¡dale, dale, mátalo, clávaselo en el corazón, y mi papá comenzó a sangrar por el pecho», relató el menor de edad.

La mujer de la víctima trató de defender a su marido «lanzando una silla y un vaso, pero no alcancé a ninguno de los agresores, uno de ellos mi tío Moracho». Sacó a su marido al exterior del local, «paré un coche que llevó a Jesús al hospital». Allí le dijeron que las heridas eran de extrema gravedad. A las cuatro de la madrugada trasladaron a la víctima al Chuac «y lo operaron durante cinco horas. A la una de la tarde del sábado me dijeron que había muerto».

Entierro

Ayer fue enterrado Jesús en el cementerio de Feáns, en A Coruña. La tensión se vivió desde que el cadáver llegó al tanatorio. Incluso un familiar se lesionó con un cristal en el hogar funerario. Ya en el camposanto un pastor pidió paz, y que no hubiera represalias. Al finalizar la homilía, uno de los presentes gritó: «¡Sangre con sangre, muerte con muerte!»

Los familiares de Jesús claman justicia: «No entendemos por qué no cogieron aún a los asesinos si ya saben quiénes son».

La familia a la que apuntan los denunciantes, en paradero desconocido

En el mercadillo de Recimil, en Ferrol, había ayer muchos menos puestos de lo habitual. En ese marco comercial coinciden los lunes y los miércoles miembros de la familia de Jesús Rivero Conchado, el Algarrobo, que murió el sábado tras ser apuñalado en el curso de una fiesta de cumpleaños a la que asistieron 400 personas de etnia gitana, y también del asentamiento de Los Morachos, hacia el que apuntan los Rivero sobre la autoría de la agresión mortal.

Unos estaban asistiendo al entierro en A Coruña y los otros, que se residen en una finca ubicada en las inmediaciones del polígono Río do Pozo, en Narón, en la que hay una casona y varios adosados, se encuentran en paradero desconocido. Por el momento no hay detenidos y las fuerzas de seguridad mantienen una discreta vigilancia sobre los asentamientos de etnia gitana de Ferrol y Narón, en previsión a que alguien pueda tomarse la justicia por su mano.

El propio alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, reconocía ayer que «existe un cierto nerviosismo entre las distintas familias» y que ya hubo «desplazamientos», por lo que pide calma.

Mientras tanto, ayer por la mañana en el Juzgado de Instrucción número 2 de Ferrol, al que compete el caso, aún no se había recibido nada sobre el suceso.

El apuñalamiento se produjo en la celebración del sexto cumpleaños de un hijo de Ricardo Conchado Jiménez, alias Chiquetete, quien, por recomendación de su abogado, acudió a la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de Ferrol-Narón para informar. Aseguró que él había invitado a 200 personas y que al final se presentaron 400, no vio la agresión y cuando comenzó la reyerta clausuró la fiesta.

Según algunos testimonios, todo comenzó con un empujón a uno de los patriarcas, supuestamente por parte del apuñalado.

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