Un consejero del líder opositor habla de golpe de Estado, pero no se descarta incluso un Gobierno de unidad
03 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hamid Karzai fue declarado ayer presidente electo de Afganistán tras la retirada un día antes de Abdulá Abdulá, su contendiente en la segunda vuelta de las elecciones del día 7, después de un prolongado proceso plagado de denuncias de fraude. El pastún Karzai asumirá así un segundo mandato como presidente, con el 49,67% de los votos que obtuvo en la primera vuelta electoral del 20 de agosto tras la invalidación de cientos de miles de papeletas fraudulentas.
La decisión del tayiko Abdulá de retirarse el domingo de la carrera electoral, aduciendo que la maquinaría del fraude seguía intacta, llevó ayer al presidente de la Comisión Electoral, Azizulá Ludin, a desconvocar la ronda del próximo sábado tras las presiones recibidas de la comunidad internacional, sobre todo de Estados Unidos.
Un proceso caro
La comunidad internacional se opuso rotundamente a que Karzai participara como único candidato en una segunda vuelta. Según un diplomático occidental, sería ridículo aportar dinero y poner en riesgo vidas por unos comicios cuyo resultado se conoce de antemano.
Ludin adujo problemas de seguridad, gastos y el interés nacional, pero se apoyó en la Constitución para constatar que una segunda vuelta electoral requería la participación de los dos contendientes más votados en la primera.
La oficina de Karzai anunció una comparecencia pública del presidente, pero finalmente se retrasó a hoy. Abdulá también guardó silencio, pero uno de sus consejeros negó legitimidad a la proclamación de Karzai como presidente. «Ganar sin elecciones es un golpe de Estado, no lo aceptamos», aseguró Mehidi. No concretó, sin embargo, si se emprenderá medidas legales contra la decisión.
El anuncio llegó en plena visita no anunciada a Kabul del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que se reunió con ambos candidatos, así como con miembros de la misión de esa organización en Afganistán (Unama) que tenía la ardua tarea de colaborar con la Comisión Electoral en la organización de los comicios -que según dijo esta ayer se encontraban en fase avanzada y no presentaba obstáculos- en unas condiciones de seguridad aún más difíciles tras el atentado contra su personal la semana pasada en Kabul. Ban dio la bienvenida a la decisión de la Comisión Electoral y reiteró que las Naciones Unidas están en Afganistán para quedarse. «Hemos sufrido un grave ataque, pero nuestro trabajo continuará», aseguró.
Ya antes de la decisión de la Comisión Electoral, Estados Unidos y el Reino Unido, los dos países con más tropas destacadas en Afganistán y que más presionaron por la segunda ronda, habían dejado ver que, tras la retirada de Abdulá Abdulá solo cabía desconvocarla.
Ambos países parecen esperar algún tipo de acuerdo entre Karzai y Abdulá -como un Gobierno de unidad nacional-, que se intentó en vano en los dos meses de escrutinio de votos y sucesión de denuncias de fraude entre la primera ronda y la convocatoria de la segunda.
La Casa Blanca certificó que Karzai es el «líder legítimo», mientras los jefes de la diplomacia alemana y francesa, Guido Westerwelle y Bernard Kouchner, respectivamente, llamaron a Hamid Karzai a cooperar con Abdulá.