Lugo, ya se sabe, es una provincia segura, tranquila, casi libre de los sobresaltos y molestias que causan rateros, butroneros, navajeros y así. Se sabe que es una provincia segura porque lo dicen las estadísticas y la autoridad competente y hay quien los cree. Quizá por eso la Policía Local de Lugo mantiene su organizada desorganización y a la Guardia Civil se le escapa del HULA, a la carrera, un preso lesionado en una rodilla. En la provincia segura que -dicen- es Lugo los dueños de un establecimiento hostelero de Vilalba tuvieron que perseguir y retener al indeseado visitante que intentó llevarse sin autorización la caja registradora. Son cosas que pasan estos días en Lugo mientras en el caldo de la crisis se cuecen otras, más y mejores.
La capital lucense tiene una Policía Local que, por número de agentes, debería cubrir sobradamente las necesidades de la población a la que sirve. Pero una interminable sucesión de errores en su dirección, durante un muy prolongado período de tiempo, la ha llevado a una situación de crisis de la que no acaba de salir. En la actualidad carece de jefe (mando máximo del cuerpo) e incluso de coordinador, en este último caso por la sentencia que anuló la asignación de responsabilidades en el cuerpo. Y así va. El socialista López Orozco asegura que en las próximas semanas se entrevistará con los representantes sindicales para tratar de llegar a acuerdos. Después de las experiencias vividas por los agentes municipales, Orozco tendrá que esforzarse para que sus propuestas y compromisos resulten creíbles a los sindicalistas. Seguro que no desconoce el aviso del cardenal Mazarino a los políticos: «No esperes que se interpreten favorablemente tus actos o tus palabras».
Lugo, sí, es una provincia, pese a todo, tranquila, rica en patrimonio y en atractivos naturales. Quizá por eso, al menos en la capital, aumenta la presencia de turistas, aunque baja el número de los que pernoctan en la vieja ciudad amurallada. Así lo pusieron de relieve muy recientemente el concejal Antón Bao (BNG) y el presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería, José Francisco Real. Los hosteleros se quejan de la deficiente señalización turística en las principales vías de comunicación. Y dentro de la propia capital, aunque es una carencia cuya solución parece estar próxima.
El gremio de Real tiene cierta facilidad para identificar los problemas de su sector que se resuelven con cargo al erario. Sin embargo, no parece encontrar la misma facilidad para identificar vías de colaboración económica con las instituciones para fomentar las visitas turísticas. Todo indica que tampoco este año los hosteleros, como colectivo profesional, harán aportación alguna para que resulten más atractivas las próximas fiestas de San Froilán. Quizá esta tradición se acoge también al saber de Mazarino que recomendaba al amigo: «Evita rectificar las decisiones de quienes te han precedido: tal vez podían prever hechos que tú no imaginas». Quizá por ello, el Bloque mueve poco su cantera y da vueltas sobre sí mismo a la hora de elegir a sus cabezas de lista para las elecciones. La número uno de los nacionalistas por Lugo para las elecciones generales será María Xosé Vega, exvicepresidenta de la Diputación. En la lista al Senado estará el exconselleiro Fernando Blanco.
En Lugo, en tiempo de descuento para las elecciones generales, el Ayuntamiento y la Diputación empiezan a perfilar sus presupuestos para el 2012. El socialista Orozco está dispuesto a mantener las políticas sociales. Sabe que la crisis engendra necesidad y que la política social es una garantía de seguridad en días difíciles. Y más si la Policía Local está como está.