La cornisa cantábrica es una de las zonas que albergan los yacimientos del hombre de Neandertal más numerosos e importantes que se han hallado hasta la Península. Entre los asentamientos más conocidos figuran los de las cuevas del Sidrón, La Güelga y El Conde (Asturias), El Castillo y Morín (Cantabria), Axlor (Vizcaya) y Lezetxiki (Guipúzcoa). Uno de estos yacimientos, el de la cueva del Sidrón, en el municipio de Piloña, es uno de seis únicos lugares del mundo donde se ha podido extraer material genético de los neandertales, lo que ha permitido analizar en el laboratorio muestras del ADN de esta especie para compararlo con el de los humanos modernos.
Dado que las sierras orientales gallegas tienen una estrecha relación geográfica con la Cordillera Cantábrica, con la que guardan muchas similitudes de tipo bioclimático y ecológico, cabe suponer que también pudo haber bastantes paralelismos en el modo de vida de las poblaciones humanas de estos territorios durante el Paleolítico Medio. Pero los investigadores también compararán los materiales encontrados en Triacastela con los procedentes de otros enclaves neandertales localizados en diversos puntos de la Península, como los existentes en Guadalajara, Gerona, Barcelona, Murcia o Granada.