Cuando Cristina , la nieta de Encarnación Vázquez Díaz , pidió tres velas con forma de número para una tarta de cumpleaños, en la tienda la miraron con cierta extrañeza. No es para menos. Son pocos los que pueden presumir, como Encarnación, de haber rebasado los 99 años. En su caso son nada menos que 105. Según nuestros datos, a día de hoy es la segunda mujer más longeva de toda la provincia de Lugo. ¿El secreto? «É de tanto traballar na terra», dice. Según esta anciana nacida en 1903 en la aldea de Pinel, en A Pobra de Brollón, no hay otra explicación. Bueno, no sabemos si habrá tenido algo que ver, pero lo que no le puede faltar es un vasito de vino en la comida y otro en la cena. Eso sí, rebajado con gaseosa. Además de presumir de haber llegado a esta edad, también puede hacerlo -según sus familiares- de reunir unas muy buenas condiciones de salud y una completa lucidez y memoria. Modesta, la hija con la que vive en Monforte, dice que su madre no padece problemas de colesterol, diabetes, ni tensión. Nada. «Teño eu máis problemas que ela», asegura. Al parecer, su único achaque es que ya no oye muy bien. Una buena muestra de esta salud fue que no le costó ningún esfuerzo soplar las velas de su 105 cumpleaños, rodeada por una pequeña parte de su extensa familia: tres hijos, nueve nietos y doce bisnietos. A ver si la volvemos a ver aquí «de hoxe nun ano».
No sabemos si los Reyes Magos harían una parada en el mercado ganadero de Monforte el pasado domingo para comer unos picones de pulpo antes de volverse a Oriente después de una ajetreada noche dejando regalos por todas partes. De ser así, seguro que tuvieron que esperar, porque, si bien el mercadillo no estuvo muy concurrido, no fue así con los puestos del pulpo, donde al parecer hubo momentos en los que había que hacer cola para hacerse con una ración en la primera feria del año. Por cierto, ¿a que no saben cuál era el tema de conversación en todas las mesas? Por supuesto, el traslado de los puestos a la Compañía. Las opiniones, como el pulpo, para todos los gustos.
Quién le iba a decir a Víctor Fernández , un fontanero vecino de Chantada, que en pleno mes de enero y después de las heladas caídas, podría preparar un delicioso guiso a base de setas recogidas por él mismo. Con el mal año del que tanto se quejaban los micólogos, no parecía tarea fácil. Durante una visita a la aldea de Revelle, en Carballedo, tuvo la suerte de encontrarse con unas cuantas cerrotas.