«Son compañeros y nos fastidia; pero si tenían la dinamita, les está bien»

Míriam Vázquez Fraga VIGO/LA VOZ.

A CORUÑA CIUDAD

«Entre que la sardina es poca, mala y cara, y lo de ayer, el ambiente está muy caliente». La palabras de un comprador a las ocho de la mañana de ayer en la lonja de Vigo resumen bien la atmósfera que se respiraba allí tras las detenciones. «Son compañeros y nos fastidia, pero si tenían la dinamita, les está bien», sentenciaba otro trabajador.

Como él, la mayoría condenaban el comportamiento de los detenidos. «Coa dinamita o que fan é acabar coas crías: fartura para hoxe e fame para moito tempo. Están moi ben detidos», comentaba una pescantina. Para otros, sin embargo, la operación fue «desproporcionada». «Son medidas demasiado drásticas para personas que viven de eso, que mantienen familias y que habrán corrido ese riesgo por necesidad», opinaba otro comprador.

Lo que más sorprendió fue que se arriesgasen en vísperas de San Juan. «Las inspecciones son frecuentes, y una fecha como esta es la más propicia. Se veían venir los controles, pero no que pasaría algo así», aseguraba un operario de descarga. «Solo sé que todos son buena gente y que ha tenido que ser un chivatazo», apuntaba otro.

La noticia cogió por sorpresa a los marineros tras toda la noche pescando. «Aún no sabemos nada», decían al llegar a puerto. «Hablé con uno de los detenidos justo antes de salir al mar, sobre las seis y media. Luego me enteré por la radio del barco», recordaba un armador. «Es una pena, porque ni siquiera les habría servido de mucho. Ese método se usaba hace 30 años, pero con las técnicas de hoy, lo fundamental es tener buenas redes», añadía.

Una jornada de contrastes

Mientras la escasez de sardina empeoraba los ánimos en Vigo, la jornada transcurría de forma bien distinta en otros puertos gallegos. Si en la ciudad olívica se capturaron un total de 12.000 kilos (vendidos a 4,5 euros en lonja y a entre seis y ocho en el mercado),?en A Coruña la cifra ascendió a 100.000 (a de 3,2 euros en lonja y a 5 en el mercado). En Sada se descargaron 55.000 kilos, frente a los 15.000 de Camariñas y los 2.145 de Marín. Los precios oscilaron entre dos y cuatro euros. Sobre las causas de las pobres capturas en las Rías Baixas las opiniones estaban divididas: desde la influencia de la Luna, hasta el mal tiempo y la temperatura de las aguas, pasando por su contaminación.