En los centros de atención primaria observa desde hace un tiempo un incremento de consultas de pediatría fuera de la agenda programada, que los padres presentan como urgentes; y notan también un aumento de urgencias pediátricas sin justificar en los puntos de atención continuada (PAC). La mayoría de esos casos podrían esperar a ser atendidos por el pediatra que les corresponde al día siguiente, y solo un 5% son verdaderas urgencias que se derivan al hospital para realizar nuevas pruebas o ingresar. Estos datos constan en dos recientes estudios publicados por la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria. En ambos se expresa la inquietud de los profesionales de atención primaria por este exceso de demanda de consultas infantiles a deshora.
Las pediatras Inmaculada Torre y Ana Martínez, y la médica de familia Matilde Gutiérrez, del centro de salud de Xinzo de Limia, estudiaron las citas de pediatría atendidas y concluyeron que un 12,6% no estaban programadas en la agenda del día. La mayoría de esa demanda se concentra sobre las 13 horas, a la salida del colegio. A esos menores los acompaña su madre o una persona que no trabaja fuera de casa. En el 84% de los casos argumentaban que la consulta era urgente, pero en el 59% era una enfermedad leve y en el 37,5%, banal. Los motivos más frecuentes eran fiebre, infección respiratoria, amigdalitis y dolor de oídos.
Ana Arceo y Carmen Fernández, médica y enfermera del PAC de Bertamiráns (en Ames, el municipio de Galicia que más crece en población) comprobaron que el 24% de las consultas atendidas en un año fueron de menores de 14 años. Solo un 4,5% se derivaron al hospital y un 54% fueron «non xustificadas». La mayoría presentaban catarros y amigdalitis con menos de 24 horas de evolución. Según apuntan, la vivencia subjetiva de la urgencia y la comodidad explican esta saturación infantil de urgencias que no lo son.