La exposición, que permanece abierta al público en las oficinas centrales del BBVA, en la plaza del Callao, acerca al público la evolución de la moneda española desde «el real al euro». Y como ayer mismo recordaban tanto el director de la Territorial Noroeste de la entidad financiera, Carmelo Beltrán, como el máximo responsable del archivo histórico del banco, José Víctor Arroyo, quiere, al mismo tiempo que dar a conocer una de las más valiosas colecciones españolas de papel moneda, rendir tributo, también, a «la presencia del BBVA en Ferrol».
Así, en ella puede tenerse noticia, por ejemplo, de los Vales Reales emitidos «con autorización de Carlos III» en 1780, cuya depreciación, dos años más tarde, sería una de las «causas principales» de que se fundase el Banco Nacional de San Carlos. Y ver cómo eran las primeras «emisiones» de papel de dicho banco, que vieron la luz en el año 1783, y para cuya impresión, en la Real Imprenta, ya se utilizaron, en pleno siglo XVIII, procedimientos calcográficos.
Aquellos Reales de Vellón
Especialmente llamativos, por su vistosidad, son los billetes del siglo XIX, como el Cien Reales de Vellón que el Banco de Bilbao emitió en el año 1860, y cuyo reverso no estaba impreso. O como el de Quinientos Reales de Vellón que el mismo banco emitió siete años más tarde, y del que en la muestra que estos días puede visitarse en Ferrol se conserva un ejemplar taladrado en el centro de la estampa. Del mismo siglo son billetes de la época colonial como el de Cincuenta Centavos emitidos por los insurrectos cubanos. O como los de Cinco Centavos que en 1872 emitía en la propia isla, en pleno conflicto, el Banco Español de la Habana. En estos últimos aparecían, en el anverso, los escudos de Cuba y España; y en el reverso, la Matrona del Cuerno de la Abundacia; en el papel moneda de los insurrectos lo que se veía, sin embargo, era la insignia cubana ondeando al viento.
Los ecos de la nostalgia
El apartado dedicado a los billetes del siglo XX incluye, en la muestra, piezas que muchos (cada una en función de su edad, como es natural) todavía podrán recordar en uso. Casi nadie habrá olvido aún el rostro de Rosalía estampado en los billetes azules de Quinientas Pesetas que comenzaron a circular en 1979. Ni la efigie de Cristóbal Colón en los de Cinco Mil Pesetas, emitidos por el Banco de España en 1992. Pero seguramente ya no serán tantos quienes recuerden los billetes de Cinco Pesetas (1954), que llevaban la efigie de Alfonso X El Sabio.
Pero en la exposición del BBVA no solo hay billetes de banco. También una admirable colección de máquinas de escribir, todas ellas aún en funcionamiento. E incluso un despacho completo, además del escritorio de un contable, este último con su correspondiente escupidera. Y hasta arcones destinados, en otro tiempo, a trasladar, de un lado a otro, el dinero.