Alemania gana la guerra europea

La Voz

ESPAÑA

Nunca una cumbre europea generó tanta expectación.

11 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Nunca una cumbre europea generó tanta expectación. Basta con decir que hasta Pep Guardiola declaró que lo trascendental no era el Real Madrid-Barcelona, sino el encuentro Merkel-Sarkozy para salvar el euro. Expectación y resultados concretos, porque ya sabemos que Londres se descuelga una vez más y que Alemania gana la tercera guerra europea con el apoyo de Francia y la resignación de España, que quería, con razón, más papel para el Banco Central Europeo. Zapatero, optimista histórico, estima que ya se verá al final, porque aún falta la mitad del camino.

Cualquiera diría que Europa es un polvorín y a Mariano Rajoy lo han invitado a fumar dentro. La llegada del futuro presidente del Gobierno español al club europeo se produce en el peor momento de su historia. Aunque quizá el peor haya pasado y concluyera precisamente este fin de semana. Merkel y Sarkozy imponen disciplina presupuestaria, la misma que Alemania y Francia se han saltado en más ocasiones que España, si se contemplan los últimos diez años de Unión Europea. López Aguilar, vicepresidente del Partido Socialista Europeo, estima que todo esto no es más que la imposición de un directorio germano-francés. Reclama que el BCE pueda defender el euro y advierte que esta solución deteriorará, por su dureza, la vida de millones de europeos.

Pero mientras nuestro futuro se cuece en Europa, aquí lo que predomina es preguntar por lo propio, porque si hay nueva etapa en la UE, qué les voy a contar de casa. En la fiesta de la Constitución se hizo plásticamente el cambio de decorado de un Gobierno del PSOE a otro del PP. Todavía están en sus puestos los altos cargos socialistas y aún no tienen despachos asignados sus sustitutos, pero ya se ve, se huele y se palpa lo que viene. Los aspirantes merodeaban en torno a Mariano Rajoy en el Congreso a la caza de un guiño, una sonrisa o una mirada, al menos, para refrescar la memoria de su existencia. Destacados socialistas percibían incómodos el cambio de ambiente. Para empezar había como quinientas personas más que en años anteriores, casi todas desconocidas, pero con acta fresca de diputado o aspiración gubernamental manifiesta.

Congreso de febrero

Del PSOE faltaron algunas piezas clave, como el todavía secretario de organización, Marcelino Iglesias, o la que puede serlo en breve, Elena Valenciano, pero no Rubalcaba. A la pregunta de si ya estaba recuperado se sinceró: «Físicamente, sí». Explícito. Marcándolo de cerca, Carme Chacón, de quien se asegura en Cataluña que va a por todas en el congreso socialista de febrero. De momento la apoyan los que ya sabíamos, los adversarios históricos de Rubalcaba y Blanco, y ahora Leire Pajín.

En el mismo Salón de Pasos Perdidos, Alberto Núñez Feijoo bromeaba con Zapatero: «Después de tu presidencia y ahora con Mariano, que vivió en León, a esa provincia no le toca presidente del Gobierno en un siglo». «No creas, que en León hay muy buen banquillo», le replicaba el todavía presidente. Después de una ronda de consultas cercanas al interrogatorio la conclusión es clara: salvo Rajoy, nadie sabe nada del próximo Gobierno. Y si lo sabe Soraya, no se lo ha susurrado ni a su bebé de un mes. Con decir que el propio Pío García Escudero resume la situación con un «aquí, esperando», pronunciado con cara de sinceridad, está claro. Estamos hablando de un gran amigo de Rajoy que podría ser perfectamente presidente del Senado o ministro de Fomento.

Sin ánimo de escribir frases trascendentales, parece evidente que nunca España desde la llegada de la democracia o la entrada en Europa estuvo en puertas de un cambio tan profundo. Cambian los Gobiernos y las reglas de juego en el país y en Europa. Abróchense los cinturones.