Rajoy considera que uno de los problemas de España es la demora con que se resuelven los procesos
26 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves, escenificó ayer en el Congreso el difícil equilibrio que intenta mantener el Ejecutivo ante el debate del Tribunal Constitucional sobre Estatuto de Autonomía de Cataluña. En respuesta a una pregunta de la oposición, reclamó idéntico respeto para los magistrados del Constitucional y para los partidos políticos catalanes, que ya han advertido de que cualquier sentencia que rebaje la cota competencial alcanzada por el Estatuto tendrá consecuencias para el Estado.
El Gobierno trata de rebajar el nivel de tensión con la esperanza de que, en un ambiente menos crispado, el tribunal sea capaz de consensuar una sentencia que permita salvar la cara al Estatuto. En este sentido, el presidente Rodríguez Zapatero dijo ayer, en una conversación informal en el avión que lo llevaba a Atenas, que ve improbable que la sentencia se conozca antes de Navidad, porque lo contrario significaría que las cosas son fáciles.
Pese a ello, el nerviosismo ha calado incluso en el presidente de la Generalitat, José Montilla, que ya ha anunciado una «movilización de la sociedad catalana» ante un hipotético fallo negativo. Pero, de momento, todos son elucubraciones sobre el signo del fallo, tal y como le recordó ayer Chaves al portavoz de ERC, Joan Ridao. «El Gobierno de España no va entrar en ningún juego de especulación», apuntó para acotar el debate.
Pese a ello, el portavoz parlamentario de ERC dejó patente, en su interpelación al vicepresidente, que su grupo desconfía del Constitucional, que consideró un «arbitro sin ningún tipo de autoridad moral, caducado y extremadamente politizado». Ridao llegó incluso a vaticinar que la «fractura» será el precio si el fallo no respeta la decisión del pueblo catalán. «La historia ha demostrado que ni nosotros [en alusión a los catalanes] somos tan fuertes como se piensa, ni ustedes [en referencia al Gobierno central] pueden evitar que plantemos cara».
Chaves puso en valor las reglas del juego democrático y señaló que el Constitucional es un pilar del Estado de derecho. El vicepresidente tercero ironizó además sobre la activa campaña en favor del Estatuto que está llevando a cabo ERC, una formación que votó en contra de la reforma y se congratuló de que, finalmente, la formación independentista catalana comparta con el PSOE su opinión sobre las bondades del Estatuto.
Respeto
El Partido Popular secundó al Gobierno en su negativa a entrar en debates antes de que se pronuncie el tribunal sobre los recursos pendientes. «Nosotros acataremos lo que diga el Constitucional», declaró Mariano Rajoy durante su estancia en Tarragona. «Yo no voy a entrar en polémicas con nadie, pero desconozco por qué se ha metido conmigo [Montilla], porque yo no he dicho absolutamente nada», se quejó el líder del principal partido de la oposición.
Rajoy quiso eludir la controversia en su nueva visita, la segunda de este mes, a Cataluña, si bien se quejó de que el fallo pendiente debería haberse dictado hace tiempo. «Uno de los problemas que tenemos en España es el retraso que se produce en emitir las sentencias», apuntó. En todo caso, pidió al presidente de la Generalitat que acepte las reglas de juego y no acuse al PP de presionar al Tribunal Constitucional. «Cada uno tiene que asumir sus responsabilidades», añadió.
Populares y socialistas catalanes mantuvieron ayer una agria polémica. Los primeros acusaron al PSC de «pirómano» por pedir a CiU que se comprometa a no pactar con el PP, al que los socialistas acusaron de querer acabar con el Estatuto.