El fiscal asegura que «en el fallo son todos los que están, pero en modo alguno están todos los que son»
La Fiscalía y la mayoría de las acusaciones populares personadas en el proceso judicial del 11-M unieron ayer sus fuerzas ante el Tribunal Supremo para conseguir que quien llegó a ser considerado cerebro de aquella masacre sea condenado como miembro de la organización terrorista que cometió el atentado. Pero las víctimas no quieren quedarse ahí y reclaman penas más duras para un grupo de procesados a los que la Audiencia Nacional colocó en un segundo escalón de la célula yihadista, por lo que les impuso condenas menos severas que a los autores materiales. El salón de plenos del Supremo acogió ayer la primera de las tres jornadas previstas para escuchar los alegatos de fiscal, acusaciones, defensas y abogado del Estado en torno a los 31 recursos de casación presentados contra la sentencia dictada por la Audiencia Nacional contra los autores de la masacre de Madrid.
«En el fallo son todos los que están, pero en modo alguno están todos los que son». Con esa frase, el fiscal Luis Navajas criticó la absolución del Egipcio, único extremo recurrido por la Fiscalía. La Audiencia Nacional consideró probado que Rabei Osmán es miembro del grupo terrorista que cometió los atentados, pero rehusó condenarlo porque ya fue condenado en Italia por un delito genérico de pertenencia a banda armada.
El fiscal Navajas recordó que la sentencia italiana que en noviembre del 2006 condenó al Egipcio a diez años de cárcel por pertenencia a banda armada no es ni siquiera firme. Sin una sentencia firme, según la Fiscalía, no cabe considerarlo condenado por los mismos hechos que de los que fue juzgado en España. Por tanto, el tribunal sentenciador aplicó de manera indebida el principio non bis in idem , que prohíbe condenar dos veces por el mismo hecho delictivo.
Antonio Segura, el abogado de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo que lidera Pilar Manjón, añadió que la sentencia italiana se refiere a «cuestiones totalmente distintas» a las enjuiciadas en España, «los hechos no son los mismos». Insistió en que Rabei Osman, en su época en Italia, lideró una organización terrorista y una célula yihadista que nada tenían que ver con la que provocó la masacre en los trenes.
Mayor dureza
Pero no todo fue el Egipcio. La mayoría de las asociaciones de víctimas y damnificados también exigieron mayor dureza con los yihadistas que no llegaron a ser condenados como autores materiales. Y surgió de inmediato el nombre de Abdelmajid Bouchar, el terrorista que huyó de la casa de Leganés en la que se suicidaron los islamistas que colocaron las bombas, minutos antes de que el inmueble fuera cercado por la policía.
Las acusaciones consideran incomprensible que Bouchar, condenado solo a 18 años de cárcel por un delito de pertenencia a organización terrorista, no fuera considerado autor material de los 191 asesinatos por el simple hecho de que no se inmolara con sus compañeros en el piso de la calle Carmen Martín Gaite. El abogado Segura recordó que las huellas y los restos orgánicos de Bouchar se encontraron en la casa de Leganés y en la finca de Chinchón, en la que se prepararon los explosivos de los trenes.
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