Desde la fortaleza se controlaba la gran planicie y el barrio de la judería.Es el Monte Forti del siglo XII, testigo de numerosos enfrentamientos feudales
21 may 2010 . Actualizado a las 11:56 h.Todavía parece estar atento al horizonte. Razones no le sobran, porque se trata de uno de los castillos gallegos cuya existencia pasó de susto en susto desde que fue levantado. Si las piedras hablasen, quizás dirían que una de las etapas históricas de mayor zozobra la vivió durante la frustrada dominación napoleónica, cuando Monforte de Lemos fue sitiado en tres ocasiones por los soldados de Napoleón, y escuchaba las órdenes tajantes del abad de San Vicente, José Beda Peña, que organizaba la resistencia como buenamente sabía y podía.
Se conserva documentación que remonta el origen del castillo al castro Dactonio, aunque, como todo, nadie lo jurará. Parece ser que tal aldea prehistórica ocupaba el monte San Vicente, el único que se levanta en toda la llanura y hoy en el centro de la ciudad. Se sabe también que la familia Castro habitó la fortaleza durante mucho tiempo (en 1332 el rey Alfonso XI cedió el recinto fortificado a Pedro Fernández de Castro). Y, como no podía ser menos, también los irmandiños hicieron aquí tabla rasa, aunque tras su derrota se vieron obligados a reconstruir piedra sobre piedra.
Pero sin duda es la torre de homenaje lo que más llama la atención, a 30 metros de altura, con almenaje voladizo que da la impresión de que en cualquier momento puede venirse abajo, abovedado el interior, planta rectangular aunque parezca cuadrada y una maravillosa ventana ojival que se conoce como «de la reina», en alusión a Juana de Castro, esposa de Pedro el Cruel.
La fortaleza tiene dos valores añadidos. El primero es que el monasterio de San Vicente ha sido transformado en parador de turismo, atrayendo a gente, lo que obliga a los poderes públicos a mantener la torre en buen estado so pena de hacer simplemente el ridículo.
El segundo es la zona. Desde las murallas, ya no digamos desde las almenas de arriba, se domina una amplia extensión que facilita la elección de dónde ir a partir de ahí. Si se mira al suroeste se habrá puesto la vista en las tierras de Sober, famosas por la cerámica negra de Gundivós y porque ofrece al visitante dos Ribeiras Sacras: la del río Cabe, que pasa por Monforte creando un parque muy agradable con puente romano incluido, y la del Sil, donde se encuentran los famosos miradores. ¡Ah, y el vino de amandi! de Pedro el Cruel.
CÓMO IR
Monforte se halla en la N-120, que va de Ourense a O Barco. Desde Sarria, carretera a Bóveda. El castillo se halla en medio de la ciudad y se divisa desde muy lejos. Una vez en Monforte hay que dar una vuelta hasta encontrar la rampa de subida. Se aparca allí mismo.
DÓNDE COMER
Restaurante Don Pedro, dentro del recinto amurallado. Ocupa lo que en su día fue un monasterio benedictino levantado en el siglo XVII. Teléfono 982 418 484. Correo: monforte@parador.es
Restaurante O Grelo, al pie de la torre, como quien dice. Curioso, cuidado, veterano y especializado en cocina regional.
DÓNDE DORMIR | RECTORAL DE ANLLO
¿Esto es una rectoral o incluso un pazo? Pues es la primera, pero visualmente atípica. Cristina, muy joven, explica el porqué de ese contraste: la rectoral de Anllo derrocha aires del Renacimiento italiano tardío, pleno siglo XVIII. A ello ayudan las pinturas del interior, de Bernardo Pérez de Castinandi, conocido artista de la época. La restauración ha sido sencillamente impecable, dejando a la vista incluso un trozo de pared para que se comprenda cómo se construía hace un par de siglos. Destaca el amplísimo y luminoso salón. DIRECCIÓN | Mogueira, 68. 27460 Sober. TELÉFONOS | 982 460 039 y 615 370 029. HABITACIONES | 9 dobles. PRECIO | Entre 45,6 y 73 euros. Desayuno: 5,5 euros. WEB | www.rectoraldeanllo.com