Subastan una tonelada de percebe a 10 euros el kilo en la lonja de A Coruña

Susana Acosta
susana acosta A CORUÑA / LA VOZ

ECONOMÍA

Una pescantina muestra percebes a un cliente en A Coruña.
Una pescantina muestra percebes a un cliente en A Coruña. ó. parís< / span>

La crisis parece hacer mella en un sector que vive principalmente en estas fechas de la distribución de este producto en el mercado nacional

30 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El precio de venta del percebe cayó ayer en picado en la lonja coruñesa a dos días de la celebración de Fin de Año. Prueba de ello es que se vendió cerca de una tonelada de este crustáceo a diez euros, cuando en otros ejercicios alcanzaba valores muy superiores. La casa subastadora Paco Moinelos sacó al mercado 1.500 kilos de percebe, de los que tan solo 20 kilos se vendieron a 120 euros, el valor más elevado que alcanzó la puja: «La subasta bajó de 120 a 50 euros, de los que se vendieron unos 150 kilos; luego se sacaron 120 kilos a 30 euros, y el resto fue a 10 euros», explicó el subastador Israel Martínez, que reconoció que no son precios normales para estas fechas. «El año pasado el percebe subió mucho de precio porque durante las Navidades hizo muy mal tiempo, pero este año ha sido todo lo contrario», aclaró.

Martínez considera que las condiciones meteorológicas no son el único factor a tener en cuenta en la caída de precios.

La crisis parece hacer mella en un sector que vive principalmente en estas fechas de la distribución de este producto en el mercado nacional: «El problema está en que los mayoristas compraron mucho percebe para Nochebuena y apenas lo pudieron colocar en Madrid y Barcelona por la crisis. Ahora se encuentran con que tienen las cámaras llenas de percebe y no lo compran salvo que sea muy barato», indicó Martínez.

Mientras, en la plaza de Lugo en A Coruña, el precio del percebe nada tenía que ver con el subastado en la lonja, que en su mayoría va a parar a centros de distribución de Madrid y Barcelona. Ayer las placeras de este céntrico mercado se quejaban de la escasez de clientes, pese a que los precios eran moderados.