En toda España, de acuerdo con la estadística oficial, los impagos por efectos de operaciones comerciales superan los 49.000 millones de euros desde mediados del 2007, cuando estalló oficialmente la crisis de las hipotecas subprime en los Estados Unidos.
Nunca hasta ahora la morosidad había tenido tal magnitud ni sus efectos fueron tan devastadores en el cierre de empresas o el paro. Otro efecto demoledor de la tormenta financiera ha sido la caída en picado del sector del ladrillo y, con él, la venta de viviendas y por consiguiente la constitución de hipotecas. Un dato refleja a la perfección el estado de «shock» del ramo inmobiliario: en marzo de este año, en todo el país se constituyeron hipotecas por valor de 8.000 millones de euros. Cuatro años atrás, en marzo del 2007, el ritmo era de 28.000 millones de euros al mes.