Merkel abunda en la idea germana de expulsar del euro a los países que no reconduzcan sus finanzas
El plan de rescate de Grecia ya está «listo» y ahora solo falta una «decisión política» que lo ponga en marcha. Así lo aseguró ayer la ministra francesa de Finanzas, Christine Lagarde. Pero el Gobierno heleno no anda precisamente sobrado de tiempo. De ahí el ultimátum lanzado ayer por el primer ministro griego, Yorgos Papandreu, quien en una intervención ante el Parlamento Europeo apremió a los líderes de la Unión a aprobar las ayudas en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que se celebra el próximo jueves.
Papandreu insistió en que su país no está pidiendo «el dinero de los alemanes, los franceses, los italianos u otros trabajadores o contribuyentes europeos», sino «un respaldo político fuerte» para poder llevar a cabo el plan de austeridad diseñado por el Ejecutivo para reconducir las finanzas públicas. En este sentido, el primer ministro heleno explicó que la mera habilitación de este mecanismo de ayudas podría suponer un apoyo muy valioso para su país, porque conllevaría un abaratamiento de los costes de refinanciación de su abultado déficit al apaciguar a los mercados.
«La cumbre de la próxima semana es una oportunidad para tomar una decisión, para que la UE cumpla las expectativas de Grecia. Es una oportunidad que no deberíamos desaprovechar», dijo Papandreu. «Hemos adoptado medidas para recortar salarios y pensiones y nuevos impuestos y este dinero va luego a pagar los intereses de los que nos prestan dinero a un precio muy alto en lugar de destinarse a aplicar el programa e impulsar el crecimiento y la prosperidad», lamentó, tras insistir en que, lo que ahora necesita Grecia es el apoyo de sus socios europeos «para no tener que pagar más de lo necesario» a la hora de financiar su deuda».
Recurso al FMI
El primer ministro griego también advirtió a sus socios de que si le niegan su ayuda, Grecia tendrá que recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI), una posibilidad que no es bien vista por países como Francia porque consideran que minaría la credibilidad del euro. «Espero que eso no pase [...] Prefiero una solución europea», puntualizó, Papandreu, tras quejarse de que en la práctica el país está sometido a un programa de austeridad tan duro como los del Fondo Monetario Internacional, pero sin sus ventajas de ayuda financiera que ello conlleva. «Tenemos lo peor del FMI, pero no lo bueno», sentenció.
La advertencia helena llega en un momento en el que Alemania continúa oponiéndose a pagar para sacar del atolladero a Grecia. De hecho, Angela Merkel abundó el miércoles en la idea lanzada hace pocos días por su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, de que la Unión Monetaria pueda expulsar «como último recurso» a los países miembros que «incumplan reiteradamente y a largo plazo» los requisitos del Pacto de Estabilidad.
En su discurso presupuestario ante el Bundestag la canciller alemana estimó también que realizar un gesto hacia Atenas en este momento «no sería la respuesta buena». En su opinión, es necesario «atacar el problema de raíz».
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