Los líderes mundiales discrepan sobre las causas del fenómeno

Efe

ECONOMÍA

La actual crisis alimentaria amenaza a todos los países, incluidos los ricos, pero no hay coincidencia para determinar sus causas, lo que dificulta la búsqueda de soluciones, según se puso ayer de manifiesto en la cumbre convocada por la FAO para afrontar el alto precio de los alimentos.

El director general de la FAO, Jaques Diouf, exigió superar «los intereses a corto plazo» a la hora de abordar los desafíos del cambio climático, la bioenergía y los altos precios agrícolas. Diouf indicó que el camino para salir de la crisis es invertir en agricultura; una solución en la que coincidió el secretario general de la ONU, Ban ki Moon, al recordar que «el mundo necesita producir más comida». A esta postura se sumó el presidente francés, Nicolas Sarkozy, para quien es necesario potenciar la agricultura local en los países en vías de desarrollo.

Sin embargo, la presidenta argentina, Cristina Férnandez, dijo que la causa de esta crisis es más bien de distribución, debido al proteccionismo de los países ricos. Unas afirmaciones en las que coincidió el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien dijo que esta es «antes que nada, una crisis de distribución». «Muchos de los que responsabilizan al etanol de los altos precios son los mismos que desde hace décadas mantienen políticas proteccionistas, en perjuicio de los agricultores de los países más pobres y de los consumidores de todo el mundo», dijo.