El enfriamiento de la economía ralentiza los créditos al consumo y dispara las operaciones para refinanciar deudas
27 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El enfriamiento de la economía española, que la UE ha reconocido al rebajar más de un punto (hasta el 2,7%) la previsión de crecimiento para el 2008, unido a la subida de los precios, que Bruselas cifra en el 3,7% para España (frente al 2,6% de la eurozona), comienza a pasarle factura a las familias. Los bancos han encendido las primeras luces de alarma tras constatar en el último año un repunte de la morosidad, especialmente acusado desde el pasado diciembre. Oficialmente, el nivel de impagos ronda el 0,86%. Pero algunas entidades financieras admiten con la boca pequeña un «maquillaje» de las cifras y una realidad muy próxima al 1,5%, lejos todavía del 3% alcanzado a principios de los noventa, pero en niveles que comienzan a considerarse preocupantes.
Los impagos hipotecarios han elevado entre un 15 y un 20% el embargo de viviendas por parte de las entidades financieras, que están endureciendo al máximo la concesión de créditos. Una de las prácticas que vuelve a extenderse entre bancos y cajas es la exigencia de un aval paterno para suscribir una hipoteca. Carlos Carrera, de la consultora gallega Duck Fin, asegura que para préstamos solicitados por una pareja joven sobre el 100% del valor de un piso, las entidades están suscribiendo un 80% a nombre de los solicitantes y otro 20% en una segunda hipoteca constituida sobre un bien inmueble de los padres, que recuperan así su papel de avalistas, una práctica que había sido casi abandonada durante los últimos años.
Las cerca de 6.000 hipotecas que se firmaron de media mensual en Galicia durante el 2007 se han reducido en enero del 2008 a menos de 5.000, según los datos todavía oficiosos del INE. Además, la demanda de productos financieros destinados a blindar las cuotas hipotecarias contra las subidas de tipos han crecido un 60% en los últimos doce meses.
Bancos y cajas pronostican que el repunte de la morosidad se acentuará durante el 2008 y el 2009. Las dos grandes incógnitas del sector financiero son la duración de este enfriamiento de la economía y, sobre todo, el comportamiento del empleo. «Las entidades están más preocupadas por lo que pueda pasar que por lo que está pasando», afirma Carrera.
El escenario actual comienza a llenarse de familias que calcularon sus hipotecas al límite de sus ingresos. Un revés laboral o el tirón del IPC bastan para ahogar sus bolsillos. Las entidades financieras, que antes firmaban un crédito presentando un contrato de trabajo, exigen ahora la vida laboral de los últimos tres años para reducir al máximo los riesgos. Los créditos al consumo han endurecido sus condiciones y caído drásticamente en los últimos tres meses. Y los préstamos a las empresas pasan ahora filtros mucho mayores que hace un año. Los bancos ya no animan, como antes, a solicitar créditos rápidos. Sin embargo, en el último medio año se han duplicado las operaciones de refinanciación de deuda, respecto a los seis primeros meses del 2007. Solo que antes se podían cargar los débitos sobre el 100% del valor del piso y, ahora, como máximo, se admite un 80%.