La inflación llegó al 4,3%, el máximo nivel desde 1995

M. J. Alegre

ECONOMÍA

El petróleo en máximos y las materias primas encarecidas pasan factura al índice de precios de consumo. En diciembre, la inflación medida con criterios armonizados para toda la Unión Europea (IPCA) se disparó hasta el 4,3%, dos décimas más que en el mes precedente. Si el dato se confirma el próximo día 15, fecha en la que el Instituto Nacional de Estadística publicará el IPC nacional, será el nivel más elevado en doce años, concretamente desde diciembre de 1995.

Lo que ya es seguro es que se trata de la tasa de inflación más alta desde que, en el arranque de 1997, se inició la comparación entre los países europeos que, con la vista puesta en la moneda única, se habían marcado unos objetivos de convergencia. España fue un alumno aventajado hasta pasar ese examen, pero se relajó después. En los últimos años ha figurado con frecuencia entre los países más inflacionistas de la zona euro.

Las autoridades económicas ya habían dado por perdida la recta final del año, tras reconocer que el impacto del petróleo y de la subida de las materias primas iban a tener en España unos efectos más notables que en otros países europeos, pero el dato ha sido algo peor de lo previsto. En espera de conocer más detalles, todo apunta a que precios energéticos y alimentos se reparten, por mitades, la culpa del incremento.

El servicio de estudios del Banco de España ha detectado otros factores como incidentes en la inflación. Entre ellos, el rápido crecimiento del parque automovilístico, el menor efecto disuasorio de la fiscalidad de los carburantes, o el traslado a precios finales del petróleo caro a través de la actualización de los salarios por las cláusulas de salvaguardia.

David Vegara, secretario de Estado de Economía, confirmó que la tasa de inflación se moderará a partir de abril, cuando se atenúe el efecto base de la subida del petróleo. El precio del crudo descendió en la segunda mitad de 2006 desde 70 a 50 dólares el barril, pero el pasado año su trayectoria fue justamente la contraria, con una subida que tuvo su arranque en primavera.

El responsable económico admitió, no obstante, que no está el mercado petrolero para esperar alegrías. El barril Texas superó los 100 dólares, aunque la conversión de este precio a euros alivia la presión.