Un estudio siembra dudas sobre la edad de la Sobreira de Valiñas

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

DEZA

En 1715 el terreno que rodea el pazo estaba aún inculto

07 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

A la Sobreira de Valiñas (Callobre) se le han echado años de más. Al menos es lo que se desprende del estudio realizado por el investigador estradense Lois Ferro Pego y el coruñés Xosé Manuel Bértolo. El ejemplar, incluído en el Catálogo Galego de Árbores Senlleiras, es un señor alcornoque. Nadie pone en duda su valor natural ni su porte impresionante. Lo que está menos claro es su edad. La tradición popular le atribuye medio siglo de vida. Si pudiese hablar como sus primos de El bosque animado, a lo mejor protestaría.

Ferro y Bértolo -autores de múltiples estudios sobre genealogía y heráldica- han investigado los orígenes del pazo de Valiñas y han dado con documentos que parecen indicar que la sobreira ronda los 300 años.

Según el estudio, que será publicado en el boletín Estudios de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria de Galicia del año 2012, el pazo de Valiñas -también conocido como pazo dos Cervela- fue construido por los señores del pazo do Preguecido (Aguións), Baltasar Ribera e Sotomaior y su segunda esposa, Sabela Tareixa Fernández de Deza Taboada e Mondragón, hermana de Andrés de Mondragón, el primer marqués de Santa Cruz de Rivadulla.

La pareja vivía en el pazo de Preguecido pero, como el mayorazgo establecía que éste quedaría para la descendencia del primer matrimonio de Baltasar, decidió levantar otro pazo en Valiñas. Los documentos del Arquivo do Reino de Galicia indican que la casa se fabricó «a cimentes», es decir, «sen que houbese fábrica algunha máis que soamente o terreo limpo». El edificio se hizo con obreros de la feligresía de San Miguel de Arca y la piedra fue traída por carreteros de Callobre del monte de Ferreiros.

Baltasar falleció el 31 de enero de 1715, cuando el pazo aún no estaba terminado y los terrenos estaban todavía incultos. Su mujer finalizó las obras con la construcción del alto de la cocina, la chimenea, la portada, la capilla contigua de San Benito y la muralla perimetral. Las plantaciones de árboles del entorno serían posteriores a 1715. En ninguna parte se cita la existencia previa de un alcornoque y la referencia a terrenos «limpios» indicaría que el famoso ejemplar ronda los 300 años.

La primera moradora del pazo fue la viuda. Hoy en día, el edificio está habitable. Los descendientes de la familia Cervela pasan en él vacaciones y fines de semana y la capilla se abre a todos los feligreses el día de San Benito. La célebre Sobreira, con más o menos años, sigue arrastrando visitantes.

El pazo sigue habitado y capilla se abre a todos

los feligreses el día de San Benito