El creador de la vieja fábrica de carrocerías y montaje de camiones y autobuses, Ignacio Rodríguez, recibirá un homenaje, con comida de hermandad, el 20 de junio
30 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Si alguien quiere pensar en una amplia nave, medio taller medio fábrica, donde se construían camiones o autobuses a base de bidones reconvertidos en chapa, con trabajo manual en madera y viejos chasis de los militares, seguramente intentará trasladarse a los locos años veinte, o quizá a una década anterior. Pero bien podría viajar en el tiempo a la A Estrada de finales de los años cuarenta y cincuenta. Se encontraría con la antigua fábrica de carrocerías Igrovi, propiedad de Ignacio Rodríguez Vila, un chapista de Guimarei hijo de un ferreiro, que compró un taller en Fernando Conde y se puso a construir vehículos pesados.
Años después, en unas instalaciones más adecuadas -cerca del actual campo de fútbol- llegó a contar con casi 400 trabajadores. Si hacía falta, podían sacar tres autobuses en dos días de su particular cadena de producción. La fábrica se convirtió en una especie de escuela taller en la que se formaron muchos estradenses que ya no veían futura en el campo y buscaban un salario digno. Eran los años cincuenta. A mediados de los sesenta llegaría el declive de una fantástica experiencia que dejó a muchos marcados. Ahora recuerdan que la villa era todo bullicio y actividad, con las fábricas del mueble ayudando en el desarrollo del municipio.
Algunos de aquellos trabajadores, como Pedro Arcay y Manuel Sanmartín García, han promovido un homenaje a aquel atrevido empresario, que se marchó a A Coruña cuando Igrovi desapareció. Anuncian ese homenaje, con comida de confraternidad abierta a todos los antiguos trabajadores en una casa de turismo rural, para el próximo día 20. Los interesados en la comida tendrán que pagar 33 euros.